8 pasos para sobrevivir a un despido en Relaciones Públicas

Por Diana Alarcón
Twitter: @dianapat23

Ser despedido de una empresa es una de las situaciones más incómodas que podemos experimentar en nuestra vida profesional. En cuestión de segundos la estabilidad que nos brindaba el hecho de tener un empleo seguro se esfuma y la ansiedad e incertidumbre nos invaden.
¿Cuántas veces no nos hemos imaginado estar en el trabajo de nuestros sueños y que de pronto algo o alguien te haga despertar de ello de manera abrupta?
Seguramente muchos de ustedes en Relaciones Públicas han pasado por la amarga de experiencia de vivir un despido justificado o injustificado de sus trabajos, de cualquier manera es algo que no le deseamos a nadie.

Cuando me atreví a dejar mi zona de confort en mi trabajo seguro en Méndez Group (incluyendo al jefe ultra mega guapo que les he contado), en el que estuve a punto de llegar a los 10 años, decidí aventurarme a trabajar dentro de una marca de alta cosmética. Esa experiencia era algo completamente nuevo para mí, ahora estaría del lado “del cliente” y tendría que comenzar a construir los proyectos desde sus mismas entrañas.

Tiempo antes, aún estando dentro de la agencia, a veces era muy cómodo pensar que el cliente resolvería todo y me enviaría solamente las indicaciones, simplemente para que yo lo ejecutara. Así fue por mucho tiempo, hasta que llegué a mi primer día de trabajo.

Al principio no fue nada fácil, era la “nueva”, a la que habían contratado “inhouse” para quitar a la agencia externa que se encargaba de las Relaciones Públicas. Había un equipo tipo “mafia” muy bien formado, al que debía integrarme de inmediato para lograr la armonía que daría paso a los buenos resultados en el corto y mediano plazo.

Después de haber logrado todo eso,  creí que había encontrado el trabajo de mis sueños, ese que siempre anhelé desde que veía irse a mis ex compañeras de Méndez Group con un puñado de sueños y nuevos zapatos por estrenar.

Entonces, ahora del otro lado del mostrador, yo ya era la persona a la que mucha gente tendría que “barbear”, no faltaban días en que las invitaciones a comer, a viajar y a estar presente en muchas partes no se hacían esperar, sin dejar atrás el envío de regalos en todo momento, así es el mundo del PiAr.

Era tanta mi felicidad como mi responsabilidad, todo aparte de glamour era nuevo para mi, y descubrí que también era capaz de hacer ahí un excelente trabajo, al grado de posicionar a la filial de México como la número uno del mundo en esos años (no hace muchos). La fórmula simple fue amar y disfrutar mi trabajo día con día. Desafortunadamente esa dicha me duró muy poco, ya que a los dos años y medio fui despedida de la compañía, si esa misma a la que por medio de las Relaciones Públicas cobró vida y ya era de las más volteadas a ver.

El día que mi exjefe me dio las gracias fue uno de los más difíciles de mi vida no sólo laboral sino personal. Paradójicamente, ese mismo día me fueron entregadas las llaves de mi departamento, y acababa de comprometerme con una deuda enorme y mentalizarme que durante 15 años lo iba a pagar mes con mes ¿cómo iba a sobrevivir después de la nostalgia y la preocupación? ¿Cuando iba a imaginarme que iba a ser recortada de una firma tan importante en la que mi área era la más exitosa? Pues ahí está el detalle, muchas veces por injusticias como celos profesionales es que se dan estas cuestiones.

Afortunadamente, dicen que después de la tempestad viene la calma, y vaya que si me funcionó, y el haber vivido la amarga (en su momento) experiencia de un despido laboral, fue el inicio de un largo camino por recorrer, lleno de vivencias y buenos sabores que repetiría una y mil veces más. Es muy cierta la frase de que cuando una puerta se cierra, se abren mil más.

Cuando terminó de caerme el veinte no me quedé cruzada de brazos, tenía un departamento que pagar, muchos muebles por comprar, además de retos y sueños por cumplir. Durante el camino, además de tener muchos ángeles de guarda conmigo, mismos que me apoyaron con recomendaciones y trabajos freelance, hasta que llegó mi actual trabajo, en el que curiosamente también he logrado posicionar a mi área como la mejor del mundo, entre 60 países. Les recuerdo que “el que es perico, donde quiera es verde”.

A cualquier persona la pueden despedir en algún momento, les sucede a personas buenas y malas, responsables o haraganes. Muchas veces por cuestiones organizacionales y/o financieras de las empresas es que obviamente se dan estos casos. Para los que queremos sobrevivir a un despido, les recomiendo seguir algunos de estos pasos para que no nos agarren en curva:

1. Nunca te enamores de más de tu compañía, ya que la relación laboral puede terminar en cualquier momento y te puedes traumar. La pérdida de un trabajo ya es suficiente sufrimiento sin sumar el dolor de un amor no correspondido. Piensa en ti primero.

2. Recorta tus gastos, debes contar con un fondo de emergencia, el que seguro (si fuiste previsor) lo tienes guardado en tu alcancía de cochinito. Tal vez será el momento de romperla y utilizar algunos recursos, pero no abuses que hay que guardar reservas para lo que venga. Recuerda la fábula de la hormiga y la cigarra… ¿alguien se acuerda? ¿Verdad, verdad que sí?

3. Si sabes que las cosas andan mal, comienza a enviar CVs mucho antes. Si te despiden, te habrás adelantado a la búsqueda de otro trabajo.

4. Debes tener una lanita ahorrada, deja de despilfarrar porque no sabemos lo que nos depare el destino. Intenta mantener siempre suficiente dinero de reserva para cubrir al menos tres meses de gastos de vida.

5. Actualízate, no te quedes estático, toma cursos y aprovecha todas las oportunidades de capacitación que puedas gorronear en tu compañía.

6. Llévate bien con tus colegas, uno nunca sabe si de su recomendación puede darse una nueva oportunidad de trabajo. Mantente visible, sal a eventos para hacerte publicidad positiva.

7. No tengas lástima por ti mismo, date un tiempo (pero corto) para vivir tu duelo. Es obvio que estas enojado con quién te corrió (si me topara a mi ex jefe en este momento, le aventaría una cubeta con gasolina en la cara), pero no demuestres que te duele.

8. No olvides también pedir una carta de recomendación, elaborar un plan de PiAR para promocionarte, hacerte de nuevas metas y sobre todo ser paciente.

Hace poco leí por ahí que el ser despedido es una situación muy similar a enfrentar el fallecimiento de un ser querido, pero lo peor de todo es la pérdida de la autoestima, ¡así que no te dejes vencer!

Hoy, a varios años de mi despido, no niego que a veces me duele un poco y me da nostalgia, pero cuando veo y siento el camino recorrido a diario, agradezco a la vida el enriquecerme día con día con todas estas experiencias.

¡Nos leemos en la próxima columna!

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Acerca del autor: Diana Alarcón (322 Posts)

Diana Alarcón Elizondo es especialista en el manejo de las Relaciones Públicas. Desde hace 20 años se ha dedicado en llevar a cabo estrategias para el posicionamiento y prestigio de diversas marcas de consumo, tecnología, lujo, estilo de vida entre otras.


4 Responses to 8 pasos para sobrevivir a un despido en Relaciones Públicas

  1. Arq. Alejandro Pineda Cruz dice:

    Mi queridisima Diana como siempre me encuentro leyendo tu columna y como siempre tu típico estilo muy tu, en cada letra claramente sabe uno quien esta detrás de esas palabras «Diana», me gusta muchísimo tu forma de describir las cosas, las circunstancias y la vida, afortunado el que este a tu lado eh!! chiquita hermosa te mando muchos saludos y mucha buena vibra, desde Palenque, Chis.

  2. Diana Alarcón dice:

    Alex que linda sorpresa, gracias por leerme y por acordarte de mi…te mando un abrazo muy fuerte!

  3. Dr. Ldr. Leonardo Imas dice:

    Mi querida Diana. Que lindo leerte por acá, y como siempre tus sabias palabras irradian sangre de guerrera profesional.

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