Cómo lidiar con un jefe envidioso dentro de las Relaciones Públicas

Por Diana Alarcón
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@dianapat23

Será porque hoy en día estamos en la “era de las mujeres en la cima”, que además de trabajar y ser exitosas nos gusta cocinar, pegar botones, hacer el super, barrer, planchar (la ropa) y sobre todo tenemos vida y corazón.
No lo sé, pero día con día sobresalimos y tenemos incluso en muchas áreas de nuestros trabajos la misma importancia que un hombre, por lo que de pronto para nuestros jefes se puede convertir en una lucha de egos y de celos profesionales, que si no lo sabemos manejar, nos podría mandar directito al departamento de Recursos Humanos con nuestra caja de tiliches y recuerdos para de paso ir a firmar nuestra liquidación.

Pero es que nadie quiere toparse con personas difíciles en la vida, y en el lado laboral mucho menos. Si tu jefe resulta un ser resentido con la vida, agárrate porque puede representante un serio problema y vas a tener que aprender a lidiar con una especie de ogro con cruza de demonio y que desafortunadamente aparece más de una vez.

Según los expertos en imagen, ese tipo de directivo se caracteriza por tener un genio del cacahuate, ser irritable, terco, intolerante e inflexible. Seguramente esto es cierto, date cuenta cuando llega a la oficina y no saluda, se encierra en si mismo y cuando alguien que no sea él alaba tu trabajo, escóndete abajo del escritorio porque la va a agarrar contra ti ¿cómo osar a ser más que ellos?.

El jefe complicado nunca se muestra conforme con el alcance de los objetivos, ni se preocupa por crear un ambiente idóneo para que sus trabajadores puedan desenvolverse con todo su potencial. Le da importancia a cosas que no deberían tenerla, y lo peor que pueden hacer es gritonearte enfrente a los demás. No te dejes, eso podría restarte el respeto de tus compañeros, tus clientes o allegados.

Tratar con un jefe difícil es una tarea titánica de todos los días, sobre todo del mundo de las Relaciones Públicas es un trabajo extenuante, ya que la lucha de poderes y de reconocimiento se presenta todo el tiempo. En principio, debemos serenarnos y pasarnos una barra de mantequilla virtual por todo el cuerpo y la mente. Necesitamos mostrar una madurez de hierro y no tomarnos nada personal. Pobrecillos de ellos, capaz que el esposo o la esposa les hacen una vida de infiernillo en su casa y lo más práctico y para sacar el enojo y la tensión es querer desquitarse con ustedes.

En ese sentido, lo primordial será que nos centremos en nuestra chamba y en nuestro propio bien en todos los sentidos y verlo como una oportunidad de crecimiento. De ahí podemos tomar muchas experiencias, agarrar el callo que nos enchufe directo al futuro.

Para conseguir un mejor trato por parte del jefe envidioso, hay que mantener la cordura y la pertinencia, no le des motivos y tampoco le digas que “le falta Jesús”, ya el solito se dará cuenta al ver que no te afecta lo que pienses y sigas rindiendo en tu trabajo. De verdad, no le des el gusto.

De pronto, como lo hacías con tu profe o tu miss de la primaria, llévale una manzana (pero la lavas). Por lo general, un jefe envidioso es un ser amargado en potencia, entonces cuando alguien hace algo por ellos o siendo amable, pierden el control porque te sales del plan, así que… ¿qué esperas para ir a cortarlas a tu árbol más cercano?

Si de plano nada funciona, cámbiate de trabajo, de país, de identidad o de nombre… ya de perdis busca un cambio de división y abandona ese ambiente hostil. Finalmente, si eres un buen elemento, te irá bien vayas a donde vayas.

Conviértete en su aliado, finalmente no eres su enemigo. Tienes que dejarle saber que trabajan para un bien común y tú eres un elemento capaz, proactivo, dinámico y competente.

Recuerdo que uno de mis ex jefes (no es el mismo de siempre), le gustaba tanto la parte de Relaciones Públicas y se le hacía siempre tan “divertida”, que pensaba que sólo era ir a comer con los clientes, con los periodistas y ponerse jarra para poder así según el cerrar tratos y proyectos, cuando en realidad si sientes respeto por tu trabajo, no lo haces de esa manera.  Así agarró el caminito hasta que ¡pum! Le dieron cran al alacrán un tiempo después también por transa. Eso de la buena vida le gustó pero… ¡so sorry! Ser un “Piar” de alto rango no es tan sencillo.

No voy a encontrar el hilo negro ni qué les pasa a muchos de los jefes, lo que sí es que no sé si sea una epidemia. En las dos últimas semanas me he enterado de unos casos, que si existiera “Ventaneando para Piars”, podría ser la corresponsal número uno del tema. Veamos:

Caso 1.- Una amiga muy querida con la cual trabajé por mucho tiempo, renunció a su trabajo de más de 15 años. Desde que le dijo a su jefe que se iría, en lugar de alegrarse por ella e impulsar su crecimiento, comenzó a hacerle la vida de cuadritos, explotándole y sacándole el jugo hasta donde pudiera, pidiéndole reportes, además de la investigación más certera de cómo llegó el hombre a la luna y cómo es que el hombre proviene del mono en una presentación con gráficas y manzanitas “para ayer”. Hoy le aplaudo el valor de haber cambiado su vida porque no es fácil independizarse, ya que de pronto también te puedes llegar a acostumbrar a los ambientes tóxicos en una empresa.

Caso 2.- Otra de mis amigas se fue a trabajar a otra compañía con un puesto mucho mejor que el que tenía… ¿se imaginan el evidente berrinche que hizo su jefe? Creo que después de tres semanas de haberle aventado el sablazo de la noticia, sigue metido en el baño por culpa del corajote que aún carga.

Qué diferencia cuando tienes a un jefe que te impulsa, te apoya y valora tu trabajo. Bueno, el mío que aunque es un osito de peluche danés,  de plano se hace el que la Virgen de Guadalupe le habla cuando le pido unos dolarucos más a mi salario mensual. A lo mejor como no habla español, utiliza ese pretexto para hacerse maje.

Unas por otras, armonía en el trabajo, más dinero o un mal jefe, ustedes decidan qué pesa más o qué quieren más, porque no se puede todo en la vida y no hay felicidad completa… ¡así que “aplaquensen”!

¡Nos leemos en la próxima columna si la chamba, los corajes, la inspiración y mi editor me lo permiten!

 

 

 

Acerca del autor: Diana Alarcón (297 Posts)

Diana Alarcón Elizondo es especialista en el manejo de las Relaciones Públicas. Desde hace 20 años se ha dedicado en llevar a cabo estrategias para el posicionamiento y prestigio de diversas marcas de consumo, tecnología, lujo, estilo de vida entre otras.


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