Las Adwomen, las mujeres en la publicidad

Por La de Cuentas
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¿Un trabajo con fecha de caducidad?

No pretendo ponerme feminista o romántica con esta columna, ni vengo a sentirme Carrie Bradshaw, ni tampoco contarles que estoy en cama escribiéndoles vestida con los calzones de Bridget Jones tomando helado y fumando un cigarro. Aunque a decir verdad sí estoy en mis treinta y tantos, soy soltera y amo mi trabajo.

El otro día mi ejecutiva me dijo que muchas de las mujeres publicistas de mi edad que conocía eran igual de solteras y que creía que eso se debía a que estabamos en la mejor edad para ser exitosas. Me dio mucho gusto que pensara así, no por lo de ser solteras (eso sí me dolió), pero cuando yo entré en este mundo de la publicidad y era más joven (sí sí, los treintas son los nuevos veintes), creía que este trabajo tenía fecha de caducidad. Tenía tanto trabajo y no me daba abasto con nada que pensé que el momento en que quisiera enamorarme o tener una familia sólo sucedería fuera de aquí y es que a mi alrededor eran pocas la mujeres que habían logrado seguir en este medio si tenían más de treinta años o una familia, pero la realidad está cambiando. Y eso me lo enseñó mi jefa, una directiva a nivel internacional quien está en sus cuarentas, quién además de ser exitosa es una madre ejemplar y se mantiene impecablemente guapa.

Todas las que trabajamos en esto y somos fans de Mad Men fuimos felices en el capítulo en que a Peggy Olson la promovieron de ser secretaria a copy. Ella era el ejemplo de cómo antes era difícil crecer no sólo en trabajos, que en ese momento eran considerados sólo para hombres, sino en cualquier otro trabajo.  La verdadera Peggy Olson pudo haber sido Mary Wells Lawrence quien en su momento llegó a ser la mujer ejecutiva mejor pagada de Madison Avenue y la primera mujer CEO en una compañía de NYC,  que se hizo famosa con campañas para Alka Seltzer, Ford y fue creadora del conocido símbolo de “I love New York”. Fundó la agencia Wells Rich Greene en 1966.

vanityfair
Foto tomada de la revista Vanity Fair.

Aunque paradójicamente las primeras mujeres publicistas lucharon por un mejor trabajo contra el machismo pero siguieron escribiendo mensajes que iban directo a la creación de estereotipos.  La publicidad también requiere de mujeres que no piensen sólo en florecitas, pero ese es tema de otra columna.

La creatividad y el éxito no son cosa de género. En un principio las mujeres ganaban  menos, pero ahora cada mujer tiene el derecho de ganar lo que quiere, si bien es cierto que si volteas a tu alrededor en tu agencia seguro hay menos mujeres que hombres, ya no estamos en los tiempos de Wells, existen muchas mujeres exitosas y con muchos tacones, hacernos menos me parece una autovictimación. Creo que las mentes se están abriendo cada vez más para contratar mujeres, existen cada vez más puestos directivos para nosotras, más mujeres que abren sus propias agencias y muchas mujeres creativas, basta ver el trabajo de muchas de ellas en www.adwomen.org .

Por supuesto que el bendito reloj biológico y la sociedad son esos dos monstruos que nos persiguen como mujer para hacernos creer que debemos tomar una decisión y escoger entre el éxito y una vida familiar, pero creo que se pueden combinar las dos partes si realmente amas tu trabajo, y si realmente es lo que quieres y no lo que queda, esas son las mujeres que se mantienen en este medio.  No se trata de escoger una u otra, se trata de pasión.

Y no lo he vivido en carne propia pero sé de muchas mujeres que además son madres, que hacen malabares para poder seguir trabajando en esto y se sienten plenas en ambos lados.

El otro día vi llorando y luchando, a una de las directivas de mi agencia, defendiendo una cuenta como si defendiera a sus propios hijos. Ella, me dijo que, para ella esto no sólo es un trabajo, es parte de su vida y que  la pasión es algo que no caduca, que crece y que te enamoras más de lo que haces con los años.

El día que le dije a mi  jefa que creía que a mis treinta y tantos ya estaba vieja para este empleo, me dijo que en esta carrera todavía había mucho por hacer, y es realidad.

La caducidad te la pones tú sin importar en qué condición te encuentres socialmente, cuando se acaba la pasión por lo que haces, y no sólo en publicidad, en todo, es cuando tienes que detenerte y pensar si realmente es lo que te apasiona.

Los publicistas per se estamos locos, y las mujeres somos expertas en esa materia, así que creo que me quedan muchos tacones por delante, la fecha de caducidad de este trabajo es cuando dejes de disfrutarlo.

No somos solteronas, somos publicistas, es diferente. ¿Verdad?

Acerca del autor: La de Cuentas (14 Posts)

Entre tuiteros la conocen como @ladecuentas. Es publicista con varios años de experiencia. Adicta al Twitter. No es especialista, pero le encanta opinar sobre temas relacionados con la publicidad. Ha trabajado en todo tipo de agencias ganando múltiples premios y enfermedades psiquiátricas.


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