10 razones por las que si volviera a nacer sería publicista

Por La de Cuentas
Twitter: @ladecuentas

El otro día me preguntaron si no hubiera sido publicista qué me hubiera gustado ser. La verdad es que pensé en múltiples profesiones a las que quizás hubiera podido incursionar y creo que si volviera a tener 16 dulces e inmaduros años en donde te ponen a escoger a qué te dedicarás el resto de tu vida, volvería a escoger dedicarme a la publicidad, ahora con más razones que en ese entonces, en que pensaba que todo sería más glamouroso.

Aquí mis razones por las que amo ser publicista.

1. Es divertido. Es como nunca haber salido de la escuela porque todos seguimos comportándonos igual, con tareas, bullying, y demás. Ningún día es igual al otro, buscas hacer las cosas de manera diferente. Un nuevo reto cada día. Y haces miles de actividades que una persona “normal” no haría. Un día puedes estar filmando un comercial en un estudio en el fin del mundo, al otro estarle dando instrucciones a Andrea Legarreta de cómo pronunciar tu marca, al que sigue en la Central de Abastos vendiendo y al que sigue encerrado en una sala de juntas entre pizzas y palomitas hasta las 2 de la mañana para terminar la presentación de las 7am (OK. Eso último no es tan divertido).

2. Creemos que cambiamos al mundo. O eso nos dijo un publicista. Creamos fantasías e historias como cuando eramos niños y las vendemos. Ponemos nuestro corazón y alma en vender productos intangibles: ideas que tenemos toda la fe en que van a revolucionar al mundo. Así sea vender toallas femeninas, tenemos esa pequeña esperanza de dejar huella  (Al menos antes de los ajustes de cliente). Y bueno, al final no lo cambiamos pero hacemos que se vea mejor.

3. Usas tu vida real como método de estudio. Vas recogiendo insights para convertirlos en campañas. Y vas haciendo estudios de mercado de todo lo que ves en tu vida real. Vas targeteando a tus amigos, a tu mamá, al poli, e incluso has hecho miles de encuestas al taxista que te regresa en las noches para ver si va a funcionar tu campaña.

4. Crees que tienes una nueva familia.Tu jefa se vuelve tu mamá, tu ejecutiva tu hija, y lo peor es que así nos llamamos.  Pasas más tiempo con tus compañeros de agencia que con nadie. Y conforme vas cambiando de agencia vas sumándole más miembros a tu familia publicitaria.

5. Dress Code. Casi siempre puedes ir vestido como quieras a la agencia. Los viernes casuales son todos los días y el único traje que tiene un creativo es el que usó en su boda o en su primera comunión (caso real). Aunque hay algunos que abusan y van casi en pijama o las que van enfundadas en sus mini vestidos de antro, pero esta diversidad en la moda, siempre se agradece.

6. Nuestro lugar de trabajo. Desde letreros de “No alimente a los creativos” como post its con pendientes, timetables, las fotos de sus novios, amantes, hijos,  muñecos de la infancia, pósters de taller mecánico, banderas de su equipo favorito de fut y todo aquel artefacto que nos haga sentir como en casa funciona para decorarlo.

7. Diversidad musical. Música para inspiración transmitida desde la agencia. Ya sea que veas a todo tu equipo creativo con audífonos de esos que usaba Jacobo Zabludovsky para hablar con Lolita y que nunca te escuchen o aquel que pone cumbias en viernes a las 10 de la mañana a todo volúmen porque le parece la mejor elección porque anda despechado. O alguna despistada de cuentas que escucha a Luis Miguel con la incondicional. Hasta que un día haya mariachis en la agencia, cualquier tipo de música y estímulo sirve.

8. Celebraciones. Celebramos todo. Ganar una cuenta, un cumpleaños, el aniversario de la agencia, que cliente aprobó una campaña. Siempre hay un motivo para echarse una chela. Incluso hay quienes instituyen un día a la semana para hacerlo. Hay fiestas en casas productoras e incluso lugares a los que casi les pagamos una renta porque frecuentamos “los publicistas”.

9. Hablamos con palabras raras. El target, el insight, el ATL, el brief, son cosas que ya usamos en nuestra vida real como darle el brief del chavo que te gusta, pelotear tus problemas sentimentales y sólo nosotros los publicistas entendemos. Debemos ser insufribles para los demás.

10. Nuestro momento de climax siempre son los comerciales. En la TV, en el cine, radio, es el mejor momento para criticarlos, amarlos, decir quién de nuestros amigos lo hizo, cuál es el insight, que agencia lo produjo. Hasta creo que somos los únicos que ponemos atención a nuestras creaciones.

Y sobre todo porque es el único trabajo donde te pagan para que nunca dejes de ser inmaduro.

Al final todo se resume en permitirte ser auténtico y en que tu personalidad se vuelva parte del trabajo que haces día a día.

Muchas veces nos quejamos de nuestro trabajo y de que estamos hartos, pero creo que tenemos que agradecer que nos permitan tener más privilegios que cualquier trabajo al que nosotros le llamaríamos “normal”.

Aunque bueno, con todos estos beneficios creo que todos aún tenemos algunas peticiones por hacer:

Acerca del autor: La de Cuentas (14 Posts)

Entre tuiteros la conocen como @ladecuentas. Es publicista con varios años de experiencia. Adicta al Twitter. No es especialista, pero le encanta opinar sobre temas relacionados con la publicidad. Ha trabajado en todo tipo de agencias ganando múltiples premios y enfermedades psiquiátricas.


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