¿Cuánto tiempo dura viva una noticia?

Por Diana Alarcón Elizondo
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@dianapat23

Ahora con esto del Internet y las redes sociales, además de viralizar una noticia, ya sea buena, mala, falsa o verdadera, ésta se queda en la web para siempre en su archivo histórico. Esto tiene sus bemoles, ya que de pronto los que habitamos en este mundo estamos hartos de ver estas noticias pasando todo el tiempo, -justamente en estas plataformas- además de las del radio y televisión anunciando lo mismo todo el santo día.

La duración de una noticia depende obviamente del hecho que se relata. No es lo mismo hablar de la perrita de París Hilton paseando por una Red Carpet, que del lamentable hecho en Ayotzinapa que no pierde vigencia. Si hay una situación así, te pasarás la mayor parte del noticiero informándola.

La duración de una nota, también depende del perfil del medio, del horario y hasta del tipo de programa. Muchos pueden tomarla de distintas maneras desde un noticiero o un programa de entretenimiento. El ejemplo más claro es el error de la pasada entrega de los Óscares, que a más de una semana, continúan hablando del mismo, ¡ya chole!

Retomando el caso de las redes sociales, una noticia puede estar viva de un plazo de una a dos semanas. Bueno, siempre y cuando ya no se hable más del tema. Recordemos la crisis mediática de la marca La Costeña el año pasado, que fue originada justamente ahí, o la de las gafas españolas Hawkers que duraron un poco más porque “le seguían echando leña al fuego”. Sin embargo, las declaraciones del piloto mexicano Sergio “Checo” Pérez ante los “tuits” de la marca ante el muro fronterizo en México fueron lo que detonaron una de las más grandes polémicas virtuales.

Vivimos en una época de refritos, ladies, lords y corruptos. Las noticias mientras más amarillas sean, más rating van a tener. A veces a los medios no les importa pasar por encima de quien sea con tal de conseguir una nota y agrandarla por muchos días. Esto me hizo recordar las frecuentes vistas al psicólogo de Jennifer Aniston porque tenía que encontrarse con su ex Brad Pitt en la boda de George Clooney. Cierto o no, de pronto esas celebridades son seres humanos, ¿qué les extraña que visiten al terapeuta o que vayan al súper?

Aquí en México no estamos exentos, noticias como los XV de Rubí que desde finales del año pasado abarrotaron todos los medios, hasta hoy día que será “cantante” y no perdemos oportunidad de ver las transmisiones de su cambio de “look” o de su vida en SLP. El niño de las empanadas que por semanas fue el blanco hasta de los emprendedores y el niño consentido de Elias Ayub, ¿ahora que sabemos de él, personalidades de cinco minutos?

Estamos en una etapa indignada, de “boicot” en contra de los Estados Unidos de Norteamérica, pero somos doble cara. No conozco a una sola persona en mi circulo de vida que deje de ir al cine a ver películas hollywoodenses, que se haya perdido el SuperBowl con todo y guacamole, alguien que no deje de hablar de La La Land (a pesar de ser la gran perdedora de la noche) o que se haya privado de la gran entrega de los Óscares y en los vestidos de las actrices, el domingo antepasado. Nos falta congruencia y nos sobra un poco de cinismo como el de Kellyanne Comway, que al ser asesora de Trump se toma muchas atribuciones y una vida muy confortable desde los sofás de la Sala Oval del Presidente. Si pueden vean la película El Mayordomo de la Casa Blanca, eso si es respeto por lo que uno hace.

Volviendo a las cyber-plataformas, estas mismas en gran parte son las que se han encargado de “agrandar” el tiempo de vida de una noticia. Gracias a sus sistemas automatizados, las repiten continuamente hasta que te quede claro que Jenny Rivera murió en un avionazo o que Juan Gabriel compuso El Noa Noa.

A nosotros los publirrelacionistas, muchas veces nos convienen estos continuos impactos cuando se trata de nuestro trabajo, ya que para quienes monitorean redes, el ROI se eleva y tu jefe te querrá más cada vez. Eso sí, en dado caso de que tus marcas estén en una crisis, como las que mencionamos aquí arriba, es muy probable que durante el tiempo de vida o de adrenalina por esa nota, te llegues a sentir el alumno castigado enfrente del pizarrón.

Ya que estamos muy “estadounidenses” últimamente, la noticia de la visita del presentador Conan O’Brien a México fue una agradable sorpresa y seguirá dando mucho de que hablar.

Para empezar este personaje es un tipo con todas las tablas, experiencia indudable y un carisma y talento que lo desbordan. Sin duda, este ha sido (para mí) el acontecimiento más agradable y el “apapacho” y buen nombre que México necesita desde las Trumpadas. Sin duda, y con todos estos talentos Conan se ha desarrollado como un excelente publirrelacionista para motivar la unión y de la verdad.

Tan solo bastó ver su forma de expresarse (sin necesidad de decir o hacer alguna grosería o símbolo vulgariento como Mr. Fox) y de interactuar y dar la verdadera imagen de muchos de los mexicanos (no violadores o asesinos) en nuestra vida diaria. Para ser grande no se necesita esforzarse y que todo mundo lo note, eso se da natural. Sin dura el señor O’Brien dio muchas cachetadas con guante blanco y clases magistrales para uno que otro conductor. Ojalá esta noticia y este programa se repita muy seguido, no solo en México si no en todo el mundo.

Así como este agradable acontecimiento (al que debo de confesar que me sacó una que otra lagrimita de emoción y de esperanza), ojalá los noticieros se enfocaran a dejar de taladrarnos la cabeza con malas noticias. Se que no podemos escapar de la realidad, pero el mundo también está lleno de cosas buenas, y sería genial que todos nos quedáramos con eso durante todo el día.

¡Nos leemos en la próxima columna si Dios, la inspiración, y si mi editor (que seguro ya se le cansó el dedo por estar editando esta larguísima columna) lo permiten!

Acerca del autor: Diana Alarcón (180 Posts)

Diana Alarcón Elizondo es especialista en el manejo de las Relaciones Públicas. Desde hace 19 años se ha dedicado en llevar a cabo estrategias para el posicionamiento y prestigio de diversas marcas de consumo, tecnología, lujo, estilo de vida entre otras.


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