En las Relaciones Públicas, a veces todo queda entre familia

Por Diana Alarcón Elizondo
Twitter: @dianapat23

Muchos de los que nos dedicamos a las Relaciones Públicas, por lo general estamos acostumbrados a trabajar con empresas de gran tamaño, miles de empleados y minuciosos procesos como hasta para pedir la llave del baño. Algunas de ellas (incluso muchos no lo sabemos de primera instancia), son empresas familiares y aun después de años de su fundación, continúan siéndolo.

La ventaja para nosotros, es que diariamente tratamos con un solo dueño o contacto, las respuestas o los proyectos se desarrollan sin tanto preámbulo o problema, y a veces cuando menos nos damos cuenta, nos hacen sentir como parte de la familia.

Para tener o trabajar en una empresa familiar, emplear la psicología, el respeto o la paciencia, son armas y herramientas que se deben emplear todos los días para mantener una relación sana. Esto es vital, porque son las personas con las que dormimos o hacemos parrilladas los fines de semana.

En México, las empresas familiares son el principal motor económico, ya que generan el 60% del PIB nacional. Así que lo de hoy es emprender y dejar el alma Godinez para los que acaban de salir de la escuela. Lo de hoy es manejar nuestro tiempo y velar por nuestros propios intereses y futuro.

Aventarse a crear una empresa familiar es un reto enorme, ya que hacer negocios con la familia demanda mejor planeación, seriedad y sobretodo, una lucha constante por no mezclar sentimientos y lazos que puedan estancar el proceso de negocios.

Obviamente al ser tuya, le echas más ganas a crecer tu negocio, estas más atento a todo lo que pasa en tu entorno y siempre buscas mejorar. El reto no es llegar si no mantenerse.

Además de separar los asuntos familiares, para que una empresa familiar tenga éxito, lo primero que hay que hacer es:

Definir los roles
Esto pueden elegirlo hasta por la personalidad de cada miembro de la familia. El papá que es el jefe de la familia, es el CEO y los hijos, los gerentes operativos, solo por poner un ejemplo.

Una buena comunicación
Esto es básico, así como en cualquier tipo de relación o situación de vida. No hay más que decir.

Honestidad
Lo principal es olvidar que están trabajando con la familia, hay que velar por los intereses y trabajar por una causa y por un sueldo. “Es mi empresa y me doy una lanita extra”, hay que olvidar las confianzas, chamba es chamba aquí y en China.

Ayuda externa
Está bien que los directivos sean parte de la familia, pero hay que contar con asesores y asociados externos, ya que con su visión le darán una “rebuscadita” a las situaciones diarias de la empresa y su crecimiento.

México es un país donde la familia es lo más importante, y los negocios van de la mano. La formula es el trabajo en equipo, la perseverancia, el respeto mutuo y el no confiarse, aunque tengas una empresa familiar, diario tendrás que levantarte a trabajar a determinada hora, vestirte, arreglarte y cumplir con tus objetivos.

De paso, lo mejor es ir preparando a los”chamacos” para dejar a sus sucesores preparados para tomar las riendas y que la empresa viva generación tras generación. Ejemplos: la compañía Faber-Castell, que aún después de mas de ocho generaciones, sigue siendo familiar. Mientras mejor convivencia y comunicación haya, la empresa no tiene porqué quebrar.

Nos leemos en la próxima columna si Dios, la inspiración, estas galletitas que le estoy horneando a mi mamá (por aquello de la familia), pero sobretodo, si mi editor (que vive y trabaja con su familia y es muy feliz porque ha llegado a la comunicación eficaz), me lo permiten.

Acerca del autor: Diana Alarcón (213 Posts)

Diana Alarcón Elizondo es especialista en el manejo de las Relaciones Públicas. Desde hace 19 años se ha dedicado en llevar a cabo estrategias para el posicionamiento y prestigio de diversas marcas de consumo, tecnología, lujo, estilo de vida entre otras.


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