A las Relaciones Públicas, de pronto hay que soltarlas

Por Diana Alarcón Elizondo
Twitter: @dianapat23

Una de las cuestiones con las que más cargamos en nuestras vidas es el trabajo. Que si mi jefe, que si mi compañero, que si el proyecto está muy complicado que si me lo quitaron, que si no me pagan, que si esto o que si lo otro, que si lo maneja alguien más y una larga lista de etcéteras.
Ojalá existiera la fórmula perfecta o la pastilla mágica para dejar de sentir de ese dolor o esa angustia y sobre todo a aprender a aceptar la realidad y vivir en paz.

A veces pensamos que lo que nos pasa es injusto (sobre todo en el mundo de las Relaciones Públicas). A nosotros, los que nos dedicamos a esta carrera, una de las cosas más fuertes que tenemos que sobrepasar, es dejar ir a las marcas con las que nos hicimos, vivimos y las hicimos crecer.

Nos cuesta trabajo entender las razones, muchas veces por falta de presupuesto, cambio de estafeta directiva, favoritismo injusto o simplemente ya no les gustas porque tus ideas ya no son tan innovadoras para la empresa.

Es ahí donde entramos en un mundo donde hasta Paquita la del Barrio nos dio la espalda, y nuestra mente entra en conflicto continuo generando juicios, cuestionamientos y sobretodo, culpas. Es ahí donde pensamos que la vida no vale nada dentro de un mar de pensamientos que van a ritmo acelerado y que parece que nunca van a terminar.

Lo único cierto es que no somos dueños de lo que sucede, pero sí somos los responsables de nuestras reacciones frente a ello, y los únicos que podemos soltar para dejar ir. Es tan bonito deshacerse de todo eso, si no me creen, hagan limpieza en su clóset o saquen todo lo que ya no usen en su casa, es terapéutico.

Una de las cosas que más nos han enseñado en el área de Relaciones Públicas, es el dar resultados brutales, ser siempre lindo, dispuesto, trabajador y por encima de todo “aguanta vara” y “tragasapos”. Eso de las contestadas o decirle “no” a alguien, no entra dentro de nuestro vocabulario.

Alternativas para sobrellevar esto y llegar a la paz espiritual hay muchas, pero el proceso es laaaaaaaaargo y doloroso. Es muy fácil decirlo pero hay que trabajar desde adentro, pero lo primero de lo primero es meterse en la cabeza el “dejar ir”. Una de las cosas que hago por ejemplo, y que de pronto me funcionan (y no es descubrir el hilo negro) es el dejar de meterse tanto a las redes sociales, dejar de seguir personas o proyectos, etc.

Ya les dije que no es fácil, cuesta uno y la mitad del otro, pero cuando lo superas y te acuerdas, hasta risa te da. De verdad créanme que cuando una puerta de cierra, se abren otras diez. Eso sí, tampoco esperes que los limones caen del cielo, hay que saber sembrarlos, y lo demás vendrá por añadidura.

Dejar ir, por ejemplo, a una marca que ya no llevas, aguantar vara de verla manejada por alguien más que no seas tu, no quiere decir que te enfrasques y archives el odio en tu mente y corazón. La cosa es recordar esos momentos con cariño, y meterte en la cabeza que mucho de ese éxito o promoción, lo creaste en gran medida: tú. De paso incrementas tu experiencia laboral.

A la vida y a las Relaciones Públicas hay que enfrentarla y tomarla por los cuernos. Si nos quedamos pensando en el pasado, no vamos a ir para adelante, y tal vez nos estemos negando la posibilidad de que una marca mucho más grande que la que nos dejó ir, nos coquetee, lo mismo con las relaciones personales.

Todas las experiencias tienen un mensaje que darnos, lo importante es captarlo de forma positiva. Eso sí, esta semana de puente que no parece puente me tendrán que agradecer que les he ahorrado algunas terapias psicológicas, pero estoy segura que su futuro se lo agradecerá.

¡Nos leemos en la próxima columna si Dios, la inspiración, pero sobre todo mi editor negrero que hoy al igual que esta su servidora están trabajando, me lo permiten!

Acerca del autor: Diana Alarcón (237 Posts)

Diana Alarcón Elizondo es especialista en el manejo de las Relaciones Públicas. Desde hace 20 años se ha dedicado en llevar a cabo estrategias para el posicionamiento y prestigio de diversas marcas de consumo, tecnología, lujo, estilo de vida entre otras.


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