La personalidad publirrelacionista de los coordinadores de campaña presidencial

Por Diana Alarcón Elizondo
Twitter: @dianapat23

Gritos, sombrerazos, grilla y muchos pero muchos trapos al sol, son lo que vemos por lo general, cada seis años cuando los candidatos andan quedando bien con la “gente del pueblo” para quedarse en la presidencia de la República Mexicana.
Parte fundamental para llegar a la gloria, es la labor de los coordinadores de campaña, los encargados de crear sus estrategias, esconder lo escondible aunque después se exponga en cartulinas, pero sobre todo asesorarlos y representarlos y dar la cara por ellos all the time, así como una especie de Publirrelacionista.

Para ser un coordinador de campaña, más aún en una época donde los candidatos saltan de partido en partido, como se si tratase de celebridades de la farándula, que un día andan dando entrevistas en Televisa y en la tarde en TV Azteca, para finalmente en la tarde soltarse el pelo con Adela en La Saga, hay que tener una personalidad con mucha energía, apertura mental, pero más que nada, mucha estabilidad emocional, cargada de largas jornadas y un café con triple carga todo el tiempo.

Estos “cuatro fantásticos” de las elecciones 2018, deben tener alma de acero (como el PR), estar al tiro con las crisis mediáticas (como el PR), tener la cartulina preparada antes de que cierren la papelería (como el PR), conocer el mercado y su competencia (como el PR), aguantar vara (como el PR), tragar sapos y eructar flores (como el PR), preparar Q&A’s para cada entrevista o encuentro (como el PR), buscar el lado positivo y mensajes clave de su jefe y su campaña (como el PR), sonreír para la foto y la vida (como el PR).

Actualmente vemos a estos personajes con personalidades muy distintas, quienes también han cobrado notoriedad, “gracias” a sus actividades o declaraciones, ya que en la mayoría de los casos, son ellos quienes acuden o dan las entrevistas con lideres de opinión más que sus propios jefes, luchando por posicionarlos.  Lo que sí es que en lugar de andarle buscando los trapitos sucios al vecino, deberían de ponerlos a trabajar en las propuestas lógicas, alcanzables y de más prioridad para los mexicanos como la seguridad, la corrupción y las fuentes de empleo.

Con la “ayuda” de las redes sociales, cada uno de los candidatos han creado campañas y hashtags que les han ayudado a que estén hablando de ellos todo el tiempo, ya sea bien o mal, pero lo importante es que hablen (cómo olvidar la horrible tonada del Movimiento Naranja). Hay que adaptarse a los tiempos y a las herramientas que nos ponen enfrente, o, ¿tú que opinas #yasabesquién?

Señores coordinadores, tienen aún mucho trabajo por hacer, no la tienen nada fácil. La parte divertida de todo esto es ver cómo se tiran unos a otros en las mesas de análisis, luego sus memes después con sus caras de berrinche. Es el plus de la modernidad, que la formalidad también hasta en la “polaca” se va terminando. Si no pregúntenle cómo la está pasando ahora la Reina Letizia de España y su suegra, después del papelón de hace algunas semanas. 

En este mes de julio salgamos a votar, la esperanza que buscar y lograr un México mejor, nunca se debe de terminar. Si no haga tu candidato, sigue adelante, el cambio interno está en uno mismo y no depende de nadie más. Lo que si, es que el coordinador de campaña ganador, ya tendrá ganado por lo menos un viajecito a Montecarlo como premio, así como nosotros los publirrelacionistas que nos la rompemos diario, ¿o no?

¡Mientras pasa la crisis del pobre señor periodista Ricardo Alemán en redes, yo les digo que nos leemos en la próxima columna si Dios, la inspiración, esta #¢∞¬“|@# gripa, pero sobretodo por mi editor que no se a ciencia cierta si va a salir a votar en estas elecciones, me lo permiten!

Acerca del autor: Diana Alarcón (245 Posts)

Diana Alarcón Elizondo es especialista en el manejo de las Relaciones Públicas. Desde hace 20 años se ha dedicado en llevar a cabo estrategias para el posicionamiento y prestigio de diversas marcas de consumo, tecnología, lujo, estilo de vida entre otras.


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