Cuando el ego estorba en Relaciones Públicas

Por Diana Alarcón Elizondo
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@dianapat23

Lo primero que le pregunto a mis clientes o prospectos es el objetivo de la campaña de Relaciones Públicas que requieren. Cuando no saben, te preguntan cosas como “cuándo seré famoso”, “en qué medios voy a salir” (ojalá tuviéramos una bola mágica para decírselos). Lo peor llega cuando te piden tu tabulador de precios. Lo primero que se tiene que hacer es que para estas cuestiones no existen “machotes”, ya que cada proyecto es como los “Cabbage Patch Kids”, no hay uno igual.

Cuando el cliente no sabe en realidad lo que hacen las Relaciones Públicas corporativas, es pensar al principio que va a llegar a las alfombras rojas y todo mundo le va a pedir fotos, entrevistas, autógrafos y muchos muchos proyectos. Puede que sí, pero también puede ser que no, todo a su tiempo y dependiendo del tipo de proyecto, todo tiene que ver.

Ay es que el ego, ese “orgullito” a veces tan liberador y a veces tan feo, que todos llevamos dentro y que sale cuando menos lo esperamos. El ego es esa necesidad de que todo mundo sepa lo fregones que somos en este mundo. El ego ha hecho su agosto por culpa de las redes sociales, diario vemos publicaciones de “me dieron tal cosa, me premiaron con la otra, mírenme en la boda de Meghan y Harry, estoy en la playa, saludos desde el avión que me llevará a París”, y un largo etc.

Eso sí, si el ego como las cervezas es utilizado a nuestro “nada con exceso todo con medida” y de forma discreta, permitirá que todo aquello que cacareamos sobre todo en nuestros logros profesionales sea bien visto. Es que hay una línea muy delgada entre la presunción y la promoción. Las Relaciones Públicas ayudan a crear una buena imagen a los proyectos, llámense empresas, marcas, servicios o personas.

De hecho hasta para publicar en redes sociales, de pronto deberían de consultar a los publirrelacionistas. Luego las marcas se emocionan y suben fotos o hacen posteos que no deberían de ser. Eso sí, tampoco abusen, no somos Community Managers, aunque sí trabajamos muy de la mano con ellos para crear esa estrategia integral congruente de la que tanto hablamos todo el tiempo.

Muchos dicen que el ego es la clave de la comunicación. Actualmente en nuestro amado sector, el cliente (aunque nosotros seamos los creativos y para eso nos contratan), exige y decide en muchas ocasiones cualquier paso que se da en el día a día. Es ahí cuando se vuelve a aparecer el ego, ese sentimiento que agarra parejo cuando menos lo esperamos y no distingue razas, culturas, nacionalidades y sobretodo, géneros. Cuando nos cuestionan, nuestro interior probablemente empieza a explotar bombas, pero hay que aguantar.

Cuando esto pasa, inmediatamente pensamos que nuestro cliente no tiene ni la menor idea de lo que está diciendo, sin siquiera molestarse en poner en marcha nuestras propuestas tan interesantes como las creíamos. Para nosotros los publirrelacionistas, de pronto una dosis de egolatría de pronto se hace necesaria porque necesitamos darnos confianza a nosotros mismos, la que necesitamos para brincar hacia la frescura y creatividad que requiere nuestra profesión.

Es que sí, ¿a quién no le gusta que le reconozcan su trabajo? Pero nunca hay que dejar los pies sobre la tierra. Tenemos que estar conscientes en que no siempre vamos a ganar una propuesta, que no somos indispensables y que no podemos acertar siempre. La autoestima y la confianza no va a significar que no nos equivoquemos.

Así como nosotros somos los responsables por meternos esto en la cabeza, debemos hacerlo también con nuestros clientes y que no se nos vayan de caída por sentirse “muy salsas” y que nadie los merece. Se ve muy mal eso (para ambos casos) colarse a las alfombras rojas, cenas o eventos, solo para subirlo a sus redes sociales, mucho peor hacerse una mentada “selfie” en dicho bonito evento.

De pronto hay que ser “humilde” de alma y dejar de pretender que sabemos todo, hay que estar dispuestos a escuchar y sobre todo a escuchar las opiniones. Los creativos debemos estar dispuestos a asumir retos y riesgos todos los días lidiando con el ego propio, y el de los demás, con una capacidad de aguante.

¡Nos leemos en la próxima columna si Dios, la inspiración, pero sobre todo si mi editor que no es nada ególatra, me lo permiten!

Acerca del autor: Diana Alarcón (237 Posts)

Diana Alarcón Elizondo es especialista en el manejo de las Relaciones Públicas. Desde hace 20 años se ha dedicado en llevar a cabo estrategias para el posicionamiento y prestigio de diversas marcas de consumo, tecnología, lujo, estilo de vida entre otras.


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