La psicología de las Relaciones Públicas

Por Diana Alarcón Elizondo
Twitter: @dianapat23

Muchas carreras profesionales requieren además del conocimiento en el tema para ejecutar a la perfección el trabajo, una especie de tacto, sensibilidad o sexto sentido. Las Relaciones Públicas no son la excepción, además de todas estas cualidades hay que ser dueños del sentido común, pensar más allá de la caja y sobretodo, ser algo filósofos y hasta psicólogos.

En las Relaciones Públicas resulta primordial entender cómo piensan las personas, sobretodo sus posturas acerca de temas variados y que nos dejan ver más allá para conocerlos mejor. Sin duda, el manejo de conceptos como los roles, el prestigio y la estima, resultan imprescindibles en el diseño de cualquier estrategia de comunicación.

Desde su origen, el hombre ha tenido la necesidad de relacionarse con otros grupos de personas para muchas cosas, como solucionar problemas, enfrentar enemigos buscar el sustento y hasta defenderse de los depredadores (o sea, época de las cavernas, hoy los depredadores pertenecemos a la misma especie). Hoy las RP se utilizan sobre todo para establecer vínculos con el fin de obtener beneficios y satisfacer intereses en común, promocionando negocios, estableciendo alianzas, etc.

Ojo señores, no cualquiera puede realizar esta actividad. Es necesario tener ciertas características de personalidad, que son esenciales para un correcto desempeño. Algunas son obviamente el ser sociable (pero aguas, de nada sirve conocer mucha gente a lo loco, hay que aprovechar esos contactos para un fin) convincente, empático, elocuente, creativo, conciliador, pero por encima de todo, con actitud “charming”, ya si eres guapo o guapa, puede ser la cereza del pastel, aunque con un poco de carisma, ya estas del otro lado.

Teniendo estos factores en la mesa, quienes mejor que nosotros los publirrelacionistas como encargados de desmenuzar y acomodar la anatomía de nuestras empresas, de nuestros mismos clientes, jefes y de todas nuestras audiencias. De hecho somos los primeros que debemos o deberíamos experimentar nuestros productos y quienes debemos comenzar a hablar bien de ellos, llevándolos diariamente tatuados en el entrecejo.

Esto me lo ha dejado ver un despacho de arquitectura muy cool, quien comenzando por Pedro Ávila, su CEO que es completamente “charming”, y su equipo de trabajo tan increíble, han creado una gran familia y un ambiente maravilloso entre ellos, más que envidiable. Si no me creen entren a su página www.pedroavila.com.mx. Gracias a esta buena actitud, que es más que natural y una gran herramienta, atraen a sus futuros clientes o apapachan a los que ya tienen (el seguimiento para no dejarlos ir es muy importante) organizando especialmente para ellos experiencias gastronómicas personalizadas, y que en este caso no tienen que ver con varillas de cemento o botes de pintura a su alrededor en el momento. Esta estrategia les funciona para conocer a sus clientes desde el interior y sobre todo de una forma casual. Además de ponerlos de buenas, los hace sentir importantes y sobre todo valorados. Para eso nos sirve la sensibilidad, hay que conocer todas las personalidades y gustos de nuestros clientes. Y chequen el dato, aquí está la prueba de que todo buen profesionista tiene que tener algo de PR.

Hoy en día, este tipo de estrategias emocionales, que están ganando mucho terreno en nuestra área, son una forma de vender muy discretamente, pero sobre todo muy original y muchas veces al alcance del presupuesto empresarial.

Con estos detalles hasta el hueso más duro de roer cae redondito. Acuérdense del temido critico gastronómico Anton Ego en la película Ratatouille, que al probar uno de los platillos del Chef Linguini, se remontó a su infancia, redactando después una de sus más memorables notas, hablando no solo de la comida, si no de la experiencia que el lugar le había dejado.

Los RP´s somos creadores de experiencias por naturaleza, y hoy en día también es un recurso obligado dentro de nuestra vida profesional. Hay que ser empáticos con nuestro alrededor, estar muy pendiente de los detalles, anotar lo que se nos ocurra, incluso estando un domingo en el parque, en el súper o en el Pico de Orizaba. La libretita mágica es nuestro más fiel cómplice para estos casos, ¿están de acuerdo conmigo?

¡Nos leemos en nuestra próxima columna si Dios, la inspiración, pero sobretodo si mi editor que me consta que sí carga su libretita pa’todos lados, me lo permiten!

Acerca del autor: Diana Alarcón (258 Posts)

Diana Alarcón Elizondo es especialista en el manejo de las Relaciones Públicas. Desde hace 20 años se ha dedicado en llevar a cabo estrategias para el posicionamiento y prestigio de diversas marcas de consumo, tecnología, lujo, estilo de vida entre otras.


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