El cine y sus Relaciones Públicas

Por Diana Alarcón Elizondo
Twitter: @dianapat23

Oigan, ahora con todo esto del lanzamiento de la tan esperada película Roma del señor Alfonso Cuarón, muchos de los que nos dedicamos a la comunicación, estamos muy pendientes del caso que se ha desprendido sobre la batalla campal entre Netflix, quien ha dado a conocer que la exhibirá en su plataforma a partir del 14 de diciembre, y Cinépolis, que muere por que la obra maestra esté en todas sus salas a como dé lugar desde el 29 de noviembre.

A través de un comunicado de prensa generado por su agencia de Relaciones Públicas, Cinépolis aseguró que si no cuenta con Roma en sus salas, es porque Netflix no ha contemplado la exhibición en las salas de cine convencionales. Este caso me recuerda a las guerras campales entre taxistas tradicionales ante la llegada de apps como Uber o Cabify. El caso es que Cinépolis requiere que exista una diferencia de tres meses, para que después Netflix haga con Roma lo que le dé su regalada gana.

Agregándole más limón a la herida, agregó que a nivel mundial, las películas requieren un periodo durante el cual no estén disponibles en otras plataformas o canales, ¿pero por qué, porque lo dicen ellos? ¿Será porque pueden perder millones a través de la venta de las palomitas más caras del mundo?

Lo que las cadenas de cine comercial como Cinépolis o Cinemex no han entendido hasta la fecha, es el que hay que evolucionar y salir ya del formato de siempre, y adaptarse a los nuevos tiempos. Con este berrinche por parte de Cinépolis, y que bien pudo haberlo tratado con Netflix a puerta cerrada, lo único que puedo decirles es que imponer condiciones absurdas solo por costumbre o tradición, ya no es lo de hoy. Estas plataformas que nos hacen querer llegar a casa y aventarnos al sofá, gracias a la comodidad, a la gran cantidad de productos que podemos ver cuando y como queramos a un precio más razonable que una entrada al cine, cada día van tomando más fuerza y muchos suscriptores, algo que las grandes cadenas no pueden echar en saco roto.

Tal vez una de estas estrategias desesperadas sea la más reciente oferta de Cinépolis para Netflix, que consiste en que si los dejan exhibir la película a partir del 29 de noviembre, donarán el 50% de sus taquillas a organizaciones sociales vinculadas con el trabajo doméstico, pero qué feos óiganme, su labor social debería de llevarse a cabo permanentemente.

Es que sí, ir al cine es toda una experiencia que a muchos nos encanta. Lo que les puedo decir es que a raíz del caso Roma-Cinépolis, se avecinan tiempos de lucha entre los sistemas tradicionales y las nuevas formas de ver el cine. Es momento de replantear estrategias de marketing y de comunicación, que nos hagan querer estar en sus salas mucho más seguido y seguir creando conversación, polémica y divertidos hashtags como #juayderito o #sufrocomoprecious.

Ante la ola de pésima asesoría por parte de algunas agencias de RP a sus clientes-voceros (si no pregúntenle al gobernador de Guanajuato y su cálida bienvenida a los turistas que no son de su nivel), a estas alturas me pregunto qué habrá pensado Netflx al leer el comunicado (tan mal redactado) de Cinépolis. Sin temor a equivocarme, estoy segura de que se aventaron una que otra carcajada ante tal petición. No dejo de pensar tampoco en los periodistas cinéfilos, muchos tan buenos, otros no tanto, y otros que solo le entran al “tren del mame”, solo por convivir.

Muy pronto sabremos el desenlace de esta historia, si no es que para cuando se publique esta su columna favorita ya sepamos si Roma se proyecta en cines comerciales o no. Lo que puedo decirles es que la vean donde se les pegue su regalada gana, si es en Netflix, háganlo empiernados, si Dios quiere que sea en Cinépolis, háganlo con unas palomitas Takis (lo mejorcito que han hecho últimamente), y si no, también atrévanse a conocer esos cinitos coquetos como La Casa del Cine, el IFAL, Cine Tonalá o la misma Cineteca Nacional, donde el blof es lo primero que queda en casa.

No por tratarse de cine, el trabajo de las Relaciones Públicas no se hace más fácil, al contrario, hay mucho que hacer por la industria. En este caso, ya vimos que la mata seguirá dando. Lo que sí es que hay que cederle tantito al futuro, el cual ya llegó y el mundo de la cinematografía no es la excepción.

¡Nos leemos en la próxima columna si Dios, la duda que me aqueja sobre esta telenovela cinematográfica, pero sobretodo si mi editor que en realidad no sé si también esté con el Jesús en la boca por este caso, me lo permiten!

Acerca del autor: Diana Alarcón (262 Posts)

Diana Alarcón Elizondo es especialista en el manejo de las Relaciones Públicas. Desde hace 20 años se ha dedicado en llevar a cabo estrategias para el posicionamiento y prestigio de diversas marcas de consumo, tecnología, lujo, estilo de vida entre otras.


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