La buena reputación en las Relaciones Públicas

Por Diana Alarcón Elizondo
Twitter: @dianapat23

Se nos acaba el año, y seguramente para muchos de nosotros es justamente ahora la mera época de planeación estratégica y de cacería de nuevos clientes y proyectos. También es una temporada en la que hacemos un análisis de lo que hemos hecho bien, lo que hemos hecho mal y sobretodo, el cómo podemos mejorarlo.

Dicen que ‘nadie nadie es monedita de oro para caerle bien a todos‘, pero lo que sí es una responsabilidad enorme para lo que nos dedicamos a las Relaciones Públicas, es el mantener una buena reputación. Así como ayudamos a nuestras marcas a crecer y que hablen bien de ellas, gracias a justamente este buen nombre que le estamos construyendo, nosotros los responsables de su comunicación debemos mantener el mismo estilo.

Cuántas veces no hemos visto cómo la imagen de una compañía se cae solo por el actuar de uno de sus miembros, por alguna mala actitud o mala asesoría. Parecerían cosas sin importancia, pero claro que afectan a las ventas de la misma. Este mismo declive pasaría con nosotros.

Ya sé lo que están pensando en este momento, lo sé perfecto. Nosotros siempre somos los que jamás deben enojarse aunque nos pidan tambache de trabajo extra, solicitudes inalcanzables, gritos, sombrerazos y desvelos, siempre con la sonrisa en la boca aunque nos esté cargando el payaso .

Además de aguantar todo esto y meternos en la cabeza de los demás (que es nuestra forma de vida), tener una buena reputación (también porque aguantas vara con todo esto) es siempre estar dispuesto a ayudar a los demás (y que no te pese), llegar puntual a donde tengas que ir, hacer tu trabajo con gusto (sincero y que se note de forma natural) y ser formal. Hace poquito alguien me dijo que su día a día y sus pendientes de trabajo lo resuelve por whatsapp “porque el mail ya no se usa”. Ustedes disculpen, pero un correo bien redactado y con todos los puntos, minutas y pendientes hablados, siempre será agradecido, además de que te podrá salvar de cualquier situación o mal entendido. Señores, la formalidad aquí y en China y aún en la era de Aquaman, siempre va a existir.

La buena reputación, además de brindarnos muchos likes en nuestras redes sociales, nos ayuda a darnos prestigio, lo que conlleva a que la gente a la que le caemos bien, nos tome en cuenta para proyectos, nuevos clientes, recomendaciones y hasta paseos de domingo en las lanchitas de Chapultepec, para luego ir por un helado de cookies
and cream porque disfruta de nuestra compañía.

El caso es que cada uno de nosotros (aunque no se dediquen a las Relaciones Públicas) podemos hacernos nuestra propia campaña personal. Para estos casos, un saco o un vestido nuevo no nos caería nada mal, las redes sociales ayudan a potenciar todo esto. Nomás aguas, la línea entre el ego desmedido y nuestra campaña de “pi-ar” está muy cercana, hay que saber balancearlo y no quedar como unos presumidos glamorosos, que solo se la viven en la party. Eso sí, varíenle, no pongan fotos de su comida o besos con su perro, queremos saber más de ustedes, los que están construyendo su propia marca personal, no se les olvide.

¡Nos leemos en la próxima columna, si Dios, la inspiración, las fiestas a las que voy y que me ayudan a “laikear” mi Facebook, pero como siempre, si mi editor que hoy no tengo nada que decirle por aquí, me lo permiten!

Acerca del autor: Diana Alarcón (275 Posts)

Diana Alarcón Elizondo es especialista en el manejo de las Relaciones Públicas. Desde hace 20 años se ha dedicado en llevar a cabo estrategias para el posicionamiento y prestigio de diversas marcas de consumo, tecnología, lujo, estilo de vida entre otras.


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