La gasolina sin Relaciones Públicas

Por Diana Alarcón Elizondo
Twitter: @dianapat23

Señores, la Cuarta Transformación ha llegado, y vaya caos y dolores que cabeza con el que en todos los rincones del país nos hemos enfrentado durante toda la semana pasada (y esta no sé qué vaya a pasar) por el desabasto de gasolina por varios estados.

La falta de gasolina en este 2019 ha sido más que nada un problema de mala comunicación y nula estrategia en donde nadie, absolutamente nadie que forme parte del régimen político de México se pone de acuerdo en darnos los motivos exactos por el desabasto del combustible. Claro, si hubiese un encargado de Comunicación Social por parte de la Presidencia de la República, tal vez ya nos habríamos enterado de manera oficial qué es lo que realmente sucede y sucederá. No se les olvide que había
que recortar “innecesarios” y por eso no hay nadie en ese cargo, tan esencial sobre todo en esos momentos de incertidumbre.

Pero esto no es nada nuevo, los avisos de la falta de gasolina se veían venir desde diciembre, debido a desabastos sobre todo en zonas del Estado de México o de Querétaro. Obvio como no hay un “pi-ar” a cargo, nunca lo supimos. Ahora todo mundo se echa la bolita, que si Pemex, que si Huachicolandia, y lo mejor es dar explicaciones o evasivas a través de las redes sociales, que de oficiales no tienen nada.

Desde el inicio de este caso, el caos se desató, sobretodo a través de las redes sociales. Con la ayuda de hashtags como el de #nohaygasolina, fue el cerillo para desatar el caos y la salida de miles de enloquecidos automovilistas rumbo a la primer gasolinera que encontraran para hacer compras de pánico. Me acordé tanto de la influenza en 2009, ¿ustedes no?

El caso es que ni en las ruedas de prensa mañaneras ni en redes sociales sabemos a ciencia cierta las verdaderas razones del problema. Si nos dijeran cuándo se acaba el inconveniente, podríamos vivir en paz. Solo vemos dimes y diretes y explicaciones llenas de contradicciones, junto con acciones que han salido (les aseguro) sin pensar.

Pero la falta de gasolina no es un tema que afecte a solo unos cuantos, esto es un tema de “fifís” y de “chairos”, esos apelativos que llevan detrás muchos complejos y resentimientos sociales, y que sirven para dividir un país. Derivado de la falta de combustible, no nada más llegamos tarde a nuestros trabajos, escuelas o atendemos alguna emergencia. La economía se afecta, además de que muchas historias se truncan , las verduras que comes no llegan al supermercado, la ambulancia donde va un ser
querido no puede llegar.

Lo único bonito de estos días es volver a caminar por las calles, no ver tanto tráfico o saber que la contaminación ha disminuido . Seguramente muchas cosas van a cambiar después de esto, guarden este párrafo.

A estas alturas del partido, muchos no logramos entender que si van a reparar algo, sean las autoridades las que se encarguen de avisar. Algo así como cuando nos dicen que no saquemos el coche por contingencia, que van a subir los precios de los cigarros o nos vamos a quedar sin agua por unos días, o sea ya estamos preparados. Pero, ¿y a esto de la gasolina cómo le llamamos? Me da miedo pensar si así van a ser las cosas de aquí a seis años.

Estamos de estreno con la Cuarta Transformación, siendo testigos de nuevos “métodos” para combatir a la corrupción, que aunque seguro deben estar llenos de buenas intenciones, los únicos afectados somos nosotros, los ciudadanos a quienes no les importamos a nuestros políticos. Si no, hagamos memoria hace 10 años cuando la Avenida Reforma estuvo bloqueada casi por un año, ¿cuántos negocios no tronaron por culpa de un berrinche electoral?

Muchos corrimos a las gasolineras no por querer causar un caos, preferiríamos estar metidos en nuestra cama viendo la tele o cubriendo nuestras horas de trabajo, pero, ¿qué creen? Estamos llenos de incertidumbre en muchos sentidos y es lógico.

Somos testigos de que una nula o una mala estrategia de comunicación crea un caos desmedido, pánico, trafico, división de un país, lo que genera otro tipo de problemas aún mayores. Señores empresarios, no vayan a empezar a copiarle al gobierno y cortar presupuestos para sus estrategas, porfitas no hagamos crecer esas bolitas de nueve, que se pueden convertir en avalanchas.

Después de este caso de pánico los dejo con una reflexión. ¿Se imaginan que si los miles de pasajeros hubieran estado bien asesorados al momento del hundimiento del Titanic aunque no hubiera suficiente espacio en los botes salvavidas? Tal vez muchas más personas se habrían salvado porque iban bajando tranquilitos, apretujadas pero ahí estarían viviendo la vida que les esperaba en tierra firme. Quisiera imaginar que hasta Jack y Rose pudieron haberse casado y tener muchos hijitos, dejar de pensar en
la estúpida tabla esa donde ambos seguramente cabían, y donde juntos pudieron haber sido rescatados. Señores, la historia sería otra y yo podría vivir más en paz.

¿Dónde estás ahora cuando más se te necesita Javi Noble? Esas Gasolineras VIP no se van a construir solas. Ojalá que este sacrificio que estamos haciendo los ciudadanos, soportando la estrategia de cierre de ductos sea exitosa y no volvamos a saber del Huachicoleo never again. Mientras tanto, ¿para cuándo estrenamos encargado de Comunicación Social en Presidencia?

¡Nos leemos en la próxima columna si Dios, la inspiración, la Cuarta Transformación, los maravillosos memes al respecto que me hacen el día, pero sobretodo si mi editor que seguro a esta hora debe estar formado en la gasolinera más cercana, me lo permiten!

Acerca del autor: Diana Alarcón (266 Posts)

Diana Alarcón Elizondo es especialista en el manejo de las Relaciones Públicas. Desde hace 20 años se ha dedicado en llevar a cabo estrategias para el posicionamiento y prestigio de diversas marcas de consumo, tecnología, lujo, estilo de vida entre otras.


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