El divorcio de La Gaviota y Peña, un asunto de Relaciones Públicas

Por Diana Alarcón Elizondo
Twitter: @dianapat23

Fue en 2008 cuando Enrique Peña nieto y la actriz Angélica Rivera “La Gaviota”, sobrenombre que obtuvo gracias al éxito de su ultima telenovela, anunciaron con bombo y platillo su relación formal. Fue a finales de 2010 cuando la aparente pareja de cuento de Cenicienta se casó en Toluca en el Estado de México (cuando él era gobernador de la entidad), se dieron el “sí acepto” y fungiendo como la esposa perfecta.

Hoy a casi nueve años después del magno evento y en el mes del amor, La Gaviota ha anunciado su divorcio, justamente a un par de meses de terminar su trabajo como Primera Dama de México. ¿Casualidad, destino o un plan (mal) armado?

Mientras todo era miel sobre hojuelas y fingían ser la pareja perfecta como en sus telenovelas, y con “amor natural”, era para muchos sabido que esto era un “cuento de hadas” preparado para hacerlo llegar “un poco más fácil” a la silla presidencial, ayudado de la popularidad de la actriz le ayudara a borrar la mala prensa acumulada por Peña, tanto por las causas de muerte de su ex esposa como por su gestión como Gobernador del Estado de México. Se dice que Rivera estuvo en la terna con otras varias de sus colegas para ocupar el papel más largo, polémico y remunerado que podría aspirar cualquier intérprete de este país.

Además de una estrategia de comunicación tan mal llevada a cabo durante el mandato de su esposo y un sinfín de escándalos protagonizados por ellos, ya sea juntos y separados, el anuncio con un tono de enojo y berrinche de este divorcio lo hizo Rivera Hurtado (ya hasta le quitó el Peña y hasta se dejaron de seguir mutuamente en sus redes sociales) a través de su cuenta de Instagram la semana pasada y quedando como víctima, al ser la esposa engañada. Seguramente con esto pensará que recuperaría un poco de la dignidad que perdió.

Como ex primera dama, lo que debió haber sido comunicado a través de un protocolo, se vio más que nada como un chisme de vecindad. No es la primera vez que un ex presidente de México se divorcia, pero sí la primera en la que vemos un divorcio así, dando declaraciones en las revistas rosas (las mismas que dieron con la Casa Blanca) y las redes sociales de por medio como medio oficial para dar a conocer “comunicados”, mínimo que alguien le ayude a redactar y de paso la consuele por favor.

Así como lo mencionó mi querido amigo el periodista Álvaro Cueva en su columna de Milenio Diario la semana pasada, esta “historia de amor” que siempre ha sido pública, deja una mezcla de arrogancia y de ardor, que nos invita a pensar en cualquier cosa menos en la búsqueda del respeto o de la intimidad. Fueron muchas las veces que vimos a la ahora ex pareja, protagonizar un sinfín de desplantes y peleas,  durante las visitas oficiales que hacían o cuando recibían a mandatarios en nuestro país. Aquí los principales beneficiados fueron los creadores de los memes, y por supuesto nosotros.

Sí, sí, todos muy contentos en el momento, pero en el fondo qué pena que Angélica Rivera sea recordada como una de las Primeras Damas siempre con la sonrisa en la boca, de las más guapas y mejor vestidas, despilfarradoras y trepadoras. También la recordaremos como una de las mujeres más frívolas y la que más ha contribuido a saquear al país debido a su escaso compromiso social y lo ostentoso de su estilo de vida y el de sus hijas y sus hijastros, a quienes siempre veíamos como influencers en todos los eventos, y portando prendas de varios miles de pesos.

La Gaviota siempre quiso competir con la realeza europea, específicamente copiándole todos los looks a Letizia de España. Si no me creen, revisen todas las revistas del corazón que le daban portada a sus outfits.

Mi duda es que ahora que comunicó que regresará a su carrera profesional. quién irá a contratarla. ¿Alguien se atreverá a darse el quemón de su vida? Sin duda de un momento a otro la veremos en todos los medios dando declaraciones íntimas de todo lo que pasaba en Los Pinos, como ya lo dijo.

A nadie nos sorprendió la noticia del divorcio, en el fondo ya sabíamos que el “contrato de amor” iba a terminar una vez que Peña dejara de ser presidente, y a pesar de que siempre decían que se amaban de verdad. Pero con la mudanza de Los Pinos, llegaron también los papeles del divorcio. Toda esta historia digna de serie de Netflix nos ha dejado boquiabiertos, dado el cinismo y las faltas de respeto a los mexicanos y sobretodo la imagen que hemos dejado hacia el mundo exterior.

Lo cierto es que cada vez más veíamos a una Primera Dama cansada de hacer su papel como actriz enamorada, se le veía harta y cansada del protocolo. Hoy su historia ha pasado a la historia como una de las esposas de presidentes más polémicas y que ha dejado mucho que desear por sus actos, que fueron más malos que buenos. Eso sí, ambos se van “a casa” con los bolsillos llenos. ¿Cuándo nos habrá costado este reality show digno de investigación y proceso penal?

Como dice la periodista Sanjuana Martinez, autora del libro La Dueña y donde habla más a fondo de esta historia, nos merecemos un final de telenovela donde los “buenos” sean recompensados y los “malos” paguen por todas sus fechorías y no se quede impune, como mucho de lo que pasa en México. Créanme que solo así podríamos darle a nuestra historia presidencial, un buen caso de Relaciones Públicas nacionalistas con un happy ending.

¡Nos leemos en la próxima columna si Dios, la inspiración, este tema de chiste barato que solo nos deja mal parados (aun más) en todo el mundo, pero sobretodo si mi editor que siempre va por el camino del Señor me lo permiten!

Acerca del autor: Diana Alarcón (283 Posts)

Diana Alarcón Elizondo es especialista en el manejo de las Relaciones Públicas. Desde hace 20 años se ha dedicado en llevar a cabo estrategias para el posicionamiento y prestigio de diversas marcas de consumo, tecnología, lujo, estilo de vida entre otras.


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