México, España y La Conquista: un caso de Relaciones Públicas

Por Diana Alarcón Elizondo
Twitter: @dianapat23

La semana pasada, el presidente Andrés Manuel López Obrador publicó a través de sus redes sociales, un video grabado en Comalcalco, Tabasco, donde en compañía de su esposa, envió una abierta invitación al Rey Felipe VI De España y al Papa Francisco, a que se disculparan por los actos realizados y sus consecuencias durante la época de la Conquista.

Muchos usuarios de las redes sociales lo tomaron como una broma, una locura proveniente de una persona necia, y que tal vez con esta declaración se quiso desviar la atención por algo que seguramente pasará en los siguientes días, como el incremento a la gasolina, las tortillas o la explosión del Popo.

Otros han dicho que es una actitud de resentidos, lo que sí puedo decirles hasta ahora es que las reacciones han sido más positivas que negativas. La famosa solicitud de disculpas llega a tan sólo unos pocos meses de que se cumplan 500 años de la llegada de Hernán Cortés a Tenochtitlan, exactamente el 8 de noviembre.

Por su parte, el gobierno de España rechazó rotundamente y de forma muy arrogante el contenido de esta carta, lamentando en primer lugar que esta petición se haya hecho pública, y por otro lado que en esta época, esas cuestiones ya no podrían juzgarse.

Una disculpa no va a cambiar la historia y tampoco va a arreglar los problemas del país. Lo que nuestras naciones necesitan es una terapia de hipnosis para que desde el raíz puedan superar esos traumas tan de antaño. Hay que dejar de transmitir y de inculcar odios y resentimientos entre pueblos, y que llevamos siglos y siglos cargando a cuestas. Los mexicanos tenemos taaanto de España dentro de nuestras costumbres y de nuestra personalidad, que se asombrarían al saberlo, y seria imposible enumerar en una columna de una cuartilla.

Lo que muchos no saben es que España y la Iglesia ya pidieron disculpas. Hablando de la Madre Patria, esto ocurrió hace más de 180 años a través de un tratado firmado por México y la Reina Isabel II el 29 de diciembre de 1836, donde se acordó “olvidar para siempre las diferencias del pasado”. En cuanto al Vaticano, optó por hacer caso omiso ante esta situación, pero su portavoz (o sea su PR, porque ellos sí tienen), aseguró que hace unos años el Papa ya ofreció disculpas por la conquista de América durante un viaje a Bolivia en el 2015. Así que de cualquier manera, no busquemos lío donde no lo hay.

Esto que ha pasado entre México y España últimamente, debe ser un pretexto para hojear los libros y entender qué es lo que pasa hoy en día, incluso nos ayuda a conocernos mejor. Nuestra personalidad como sociedad está marcada en nuestro pasado y es hora de comenzar a sentar las bases para un mejor futuro. Si no me creen, les recomiendo muy ampliamente la trilogía de libros del escritor Juan Miguel Zunzunegui (Los Mitos que nos Dieron Traumas, o Masiosare, Nuestro Extraño Enemigo, además del Mito de las Tres Transformaciones, y que está muy próximo a sacar al mercado), les van a caer muchos veintes.

La historia no debería ser es un conjunto de fechas que te aprendes para recitarla todos los lunes a la hora de saludar a la bandera en la escuela. De nada sirve si no despierta en nosotros una postura crítica ante el presente.

Dicen, sobre todo en las terapias, que para seguir adelante en la vida y que nos vaya mejor, hay que perdonar y hacerlo desde el alma. Tal vez por un lado, sería bueno limar desde el fondo estas espinitas con España y comenzar desde cero, ya que México tras su independencia, no se quedó quieto y reprimió a los pueblos originarios, así que tampoco nos hagamos los inocentes.

Viéndolo de esta manera, una disculpa pública por parte de España, no nos vendría mal. Por ejemplo, los Países Bajos dieron una disculpa pública en el 2013 por sus acciones en Indonesia durante el periodo colonial de los años cuarenta. Bélgica ofreció disculpas al Congo en el 2002 por haber participado en el asesinato del primer ministro del Congo libre. En la ONU, el pasado mes de febrero se le pidió a Bélgica que por fin brinde también disculpas por el genocidio del Congo durante el reinado de Leopoldo, el hermano de Carlota, Emperatriz de México. Willie Brandt, el canciller de Alemania Occidental, no sólo dio una disculpa en Polonia por las atrocidades nazis en la Segunda Guerra Mundial, sino que se arrodilló en frente del gueto de Varsovia, como símbolo de arrepentimiento del pueblo alemán por su anexión, y posterior aniquilamiento de judíos y eslavos en Europa del Este.

El debate por las reparaciones por más de trescientos años de esclavitud sigue vigente, y muchos países en América Latina, el Caribe, y los grupos afroamericanos en EUA, todavía exigen que haya disculpas por todo lo que sus pueblos históricamente han padecido.

Finalmente, España en el 2015 brindó una disculpa a la comunidad de judíos sefardíes que expulsaron en 1492 después de 300 años de colonialismo y esclavitud. No conformes, crearon una ley que les daba el derecho a adquirir la nacionalidad española como reparación por esa penosa expulsión.

Yo no sé si la monarquía española actual tenga la culpa de lo acontecido, pero si son “paisanos” de los antiguos gobernantes y han sabido aprovechar esos privilegios que vienen de tantos siglos atrás (pregúntenle a Doña Leti si le molesta usar ropa de grandes diseñadores todos los días). En un mundo sensato, sí considero que España en tono diplomático, protocolario y de naciones, debería de ofrecer disculpas no solo a México, si no a todos los países de América Latina, Filipinas, África, donde sacaron a muchos esclavos también. Los mexicanos hijos de la Guadalupana seguimos pensando que somos inferiores a quienes nos conquistaron, cuando nuestra cultura prehispánica es y era mucho más rica.

En términos de comunicación, y como lo comenta Gabriel Guerra, en su columna del periódico El Universal, las disculpas son un acto de buena voluntad, de reflexión e introspección, algo así como una cosa de Relaciones Públicas entre países, que en su momento cometieron excesos y es ahora que se animan a limar asperezas. Mucho honran a grandes naciones que se atrevieron a reconocer errores del pasado.

Eso sí, volvemos al tema de siempre con respecto a nuestro gobierno: le hace falta un área de comunicación, ya que ha mostrado que muchas de sus ideas parecen ser ocurrencias sin estrategia y sin fundamento alguno.

Por nuestro bien, considero que hay que reconciliarnos con nuestra historia para caminar firmemente. De nada sirve y es lo que nos impide avanzar en todo sentido, ¿no lo creen?

¡Nos leemos en la próxima columna si Dios, la inspiración, nuestra tierra que sigue retemblando en sus centros por culpa del pasado, pero sobretodo si mi editor, que es todo un mexicano comprometido en potencia, me lo permiten!

Acerca del autor: Diana Alarcón (284 Posts)

Diana Alarcón Elizondo es especialista en el manejo de las Relaciones Públicas. Desde hace 20 años se ha dedicado en llevar a cabo estrategias para el posicionamiento y prestigio de diversas marcas de consumo, tecnología, lujo, estilo de vida entre otras.


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