Un vendedor, un hotel y una marca centenaria de café: Maxwell House

Por Armando Enríquez V.
Twitter: @cernicalo

Dentro de las historias de las marcas de café en Estados Unidos ninguna tan americana como esta que ha sobrevivido más de cien años. Aquí la historia de la célebre Maxwell House.

Joel Owsley Cheek nació el 6 de diciembre de 1852, en Buksville, Kentucky y estudió en la Universidad de Transylvania, ubicada en Lexington Kentucky donde continúa hasta la fecha. Una vez concluidos los estudios empezó a trabajar como vendedor ambulante de una empresa de productos varios.

Cuenta la historia que una de las primeras ventas la hizo a un pariente suyo que le preguntó por el mejor de café, Cheek, sin saber nada de café, le recomendó el más caro y regresó a casa. Esa tarde con cierto cargo de conciencia decidió hacer una prueba tostando los diferentes tipos de café que comerciaba. En aquellos días en las áreas rurales de Estados Unidos, la gente y los almacenes compraban el grano de café verde y se tostaba de manera doméstica.

Al finalizar la prueba Cheek decidió, que contrario a su recomendación, el mejor café era el más barato. Regresó con su comprador y le ofreció enviarle el café más barato y le explicó las verdaderas razones de esta nueva decisión. En 1884 Cheek se convirtió en socio de la empresa que desde ese momento se llamó Cheek, Webb & Company. Fue entonces cuando Joel conoció a un vendedor de café inglés; Roger Nolley Smith quien presumía de poder identificar la procedencia del café con sólo olerlo. Nolley convenció a Cheek de crear la mezcla perfecta a partir de granos brasileños, mexicanos y colombianos.

Aquí entra en escena otro importante miembro en la creación de la marca, esta vez se trata de otra empresa y no de una persona. En el centro de la ciudad de Nashville, donde vivían Cheek y Nolley, se encontraba un hotel que era el centro de la vida de la ciudad e incluso del estado de Tennessee este hotel distintivo de la región se llamaba Maxwell House, su dueño y constructor el coronel John Overton Jr. nombró al hotel como homenaje a su segunda esposa Harriet Maxwell Overton.

La construcción del hotel se interrumpió con la guerra de secesión de Estados Unidos, y concluyó al finalizar esta. El hotel se inauguró en 1869. El Maxwell era un hotel de lujo con 240 habitaciones calefacción central, luz basada en gas y baños en todos los pisos.

Otro empresario de la zona llamado Charles Nelson, instó a Cheek a venderle su mezcla de café al hotel, el encargado de las compras adquirió 10 kilos del café, al terminarse la mezcla de Cheek, los clientes del hotel, reclamaron porque la nueva mezcla era inferior en sabor a la de Cheek, por lo que desde ese momento el hotel compró únicamente el café a Cheek. Con el paso de los años el hotel aceptó la propuesta de Cheek y concedió el permiso para que el café pusiera el nombre del hotel creando así la marca.

La marca fue un éxito, Cheek se asoció con uno de sus empleados de apellido Neal y crearon una empresa que se llamó Cheek-Neal Coffee Company. De 1903 a 1916 se abrieron plantas de Cheek-Neal en Texas, Florida y Virginia. En 1921, Maxwell House inauguró una planta en Brooklyn y de esta manera entró al mercado neoyorquino. Desafortunadamente en 1925 Cheeks sufrió una embolia y en 1928 la empresa fue vendida a la empresa Postum Co., misma que cambió de nombre en 1929 por General Foods.

Durante las siguientes décadas la marca supo adaptarse a los cambios en el consumo y la forma de hacer el café, con la II Guerra Mundial Maxwell House creó su café instantáneo, en los años sesenta un molido especial para las cafeteras eléctricas y en los setenta un molido para las cafeteras de goteo que se pusieron de moda a partir de esa década.

Hoy vende el café en grano para que el cliente lo muela en casa, así como anuncia un tostado personalizado en su sitio de Internet. También tiene una bebida energizante fría de café.  Actualmente, Maxwell House Coffee es parte del corporativos Kraft-Heinz.

En su momento otro de los éxitos de la marca fue su posicionamiento a través de la publicidad en revistas, diarios, radio más tarde y finalmente en la televisión. El logo de la marca; una taza inclinada dejando caer la última gota de su contenido, corresponde al slogan: “Bueno hasta la última gota.” Esta frase se atribuye al presidente norteamericano Theodore Roosevelt, quien en una visita de tipo político a Nashville, probó el café del Hotel Maxwell y expreso que el café estaba muy sabroso y que era muy bueno hasta la última gota.

Los detractores de esta historia que parece ser sólo una leyenda popular adoptada o inventada por la marca, dicen con mucha razón que este mismo slogan fue utilizado por Coca-Cola en 1908. Maxwell House Coffee comenzó a utilizarla alrededor de 1917 y la registró en 1926. Hay quienes dicen que Roosevelt pronunció la frase en 1907. No existe ninguna evidencia escrita en los reporteros de la época que valide la frase de Roosevelt y otro factor para poner en duda la leyenda del origen de la frase es que no fue si no hasta finales de la década de los años veinte cuando le fue atribuida al político. Finalmente, Heinz-Kraft le atribuyó la frase a uno de los ex presidentes de General Foods; Clifford Spiller, lo que resultaba sumamente sospechoso pues la empresa de café fue propiedad de General Foods hasta 1928 y la frase aparecía ya en la publicidad de 1921. Actualmente Heinz-Kraft ha regresado a la historia de Roosevelt.

En 2007, la marca cambió su mezcla original por una mezcla únicamente hecha con café de tipo arabiga. Adaptándose de nueva cuenta a los cambios en los gustos del consumidor norteamericano que exige un café menos ácido.

El 13 de diciembre de 1935 Joel Oswell Cheek murió. La noche de navidad de 1961 el Hotel Maxwell House se incendió y nunca fue reconstruido. Kraft-Heinz anunció en febrero de 2019 la posibilidad de la venta de la marca debido a su mal desempeño en las ventas.

Acerca del autor: Armando Enríquez Vázquez (186 Posts)

Productor de Televisión desde 1986. Estudió cine en el CCC. Ha sido colaborador de diarios como El Economista, Punto y Aparte de Xalapa, Ver. Tiene cuatro libros publicados.


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