Las Empresas Socialmente Responsables en México y sus Relaciones Públicas

Por Diana Alarcón Elizondo
Twitter: @dianapat23

Ahora que como nunca antes hemos vivido los mas altos índices de contaminación, no sólo en la Ciudad de México, si no en sus alrededores. Este es un problema que nos afecta y nos debería de ocupar a todos, ya que además de respirar un aire por demás de pésima calidad, nuestra salud se va mermando cada vez más, dañando sobre todo el sistema inmunológico de las personas, y provocando además el envejecimiento prematuro, entre oras cosas (¡por Dios, mis cremas anti-age par favaaar!).

De este tema se ha venido hablando no solo en México, sino en todo el mundo. Nos deja como un país en el que se pudiera pensar que no le importa ni el planeta, ni el medio ambiente el bienestar de la población, y mucho menos la Vaquita Marina (no la amarilla Mayer, qué va a decir DiCaprio). Muchos viven pendientes del que dirán, y en este caso señores sí es de preocuparse lo que digan los demás, sobretodo los habitantes de otros países. Si seguimos así, las futuras generaciones pensarán que los caballos fueron unicornios, no sabrán qué fueron.

México es un país lleno de corazón, y una gran riqueza de flora y fauna. Sin embargo, la noticias de la extinción de muchas especies animales en todo el mundo, es lo que ocupa muchas noticias últimamente. Esto es de preocuparse, porque ese futuro en el que nuestra casa redonda ya no puede más, al que le teníamos pánico, ha llegado.

Esta extrema contaminación derivada de los incendios en zonas aledañas a la Ciudad de México, y que llegaron a los estados vecinos también, se suma a la excesiva generación de contaminantes, como es el uso desmedido de automóviles. Según un artículo de la semana en el portal de The New York Times, desde el inicio del gobierno de Claudia Sheinbaum en la CDMX, se llevaron a cabo jornadas de verificación muy relajadas, por lo que se calcula que a 200 mil autos que ya no podrían circular por sus altos índices de contaminantes, se les dio el permiso de hacerlo, y ahí andan tan campantes de la vida.

Hasta ahora, se ha duplicado el número de contingencias ambientales con respecto al año pasado, cuando ni siquiera ha concluido el primer semestre, y si a esto le juntamos las cenizas del Volcán Popocatépetl, los efectos contaminantes son aún mayores. Lo que es un hecho es que un automóvil contamina más y el transporte público al que le urge una ultra mega shaineada con pruebas anti-contaminación más severas. Las consecuencias son las densas capas de humo con índices de contaminantes nunca antes vistos y en tan poco tiempo, que nos impiden ver con claridad al vecino de enfrente, el monumento de la esquina, o ya de perdida el colibrí que nos viene a saludar por las mañanas (si es que aun sigue von vida), niños sin ir a la escuela, etc, etc.

Por casos como, muchas empresas, se muestran cada vez más comprometidas a llevar a cabo acciones de responsabilidad social y de forma permanente.

Ser una ESR (Empresa Socialmente Responsable), es una práctica que beneficia primordialmente a la sociedad, pero a la compañía la beneficia de distintas formas. Una de ellas es la imagen, ya que al ver que la marca está comprometida, suben sus votos y sus ventas pueden llegar a incrementarse. Llevar a cabo acciones que contribuyen a la comunidad, a través de voluntarios que vienen siendo el personal de la empresa, genera una mayor identidad, orgullo y compromiso de los colaboradores con la empresa.

Por último, y no menos importante, donar recursos a distintas causas, además de que ayuda a reducir el pago de impuestos. En México, por ejemplo, las compañías cada vez más apoyan a diversas fundaciones para combatir el hambre, la pobreza, enfermedades, el impulso a la educación o protección al medio ambiente.

En los últimos días en México, empresas como Telmex, Grupo Imagen, DHL Express y UPAX, empresa mexicana especializada en investigación de mercado, han sido distinguidas como ESR (Empresas Socialmente Responsables), distintivo otorgado por el Centro Mexicano para la Filantropía (CEMEFI), que desde 1988 promueve la participación filantrópica, comprometida y socialmente responsable de los ciudadanos, organizaciones sociales y empresas, y continúa invitando a las empresas a seguir contribuyendo en la transformación y el fortalecimiento social con acciones responsables, para la construcción del bien común.

Este negro momento que estamos pasando, seguramente hará que en materia política y empresarial se muestre una conciencia y sobretodo una estrategia, ya que se vio que un pequeño error o una falta de planeación, afecta a millones de personas. Si se logran llevar a cabo programas enfocados al tema, seremos un caso de éxito de Relaciones Públicas sustentables.

Los habitantes de una urbe contaminada no deberíamos estar condenados a vivir enfermos todo el tiempo. Es cierto que esta contaminación en CDMX y sus alrededores se ha venido dando por causas gubernamentales en su mayoría, pero cada uno de nosotros también debemos cambiar. Hay que pensar en la calidad del aire pensando en lo demás. Tener un entorno sano en todos sentidos es nuestro derecho. Hay que comenzar con detalles simples, pero tan valiosos a la vez, como el no tirar basura, separarla entre orgánica e inorgánica por lo menos, y por favor, dejar de hacer por lo menos por un tiempo, sus carnitas asadas de balcón, no tienen idea de cómo contaminan. Y si la hacen (porque en México somos necios y obstinados), pues que sea dentro de sus casas, y nos invitan.

¡Nos leemos en la próxima columna si Dios, la inspiración, la respiración sin tanto contaminante, pero sobretodo si mi editor que ya debe traer un tapaboca para cada día de la semana, me lo permiten!

Acerca del autor: Diana Alarcón (310 Posts)

Diana Alarcón Elizondo es especialista en el manejo de las Relaciones Públicas. Desde hace 20 años se ha dedicado en llevar a cabo estrategias para el posicionamiento y prestigio de diversas marcas de consumo, tecnología, lujo, estilo de vida entre otras.


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