El diseño, clave importante para vender un producto

Por Diana Alarcón Elizondo
Twitter: @dianapat23

Hola. me llamo Diana. Soy publirrelacionista desde hace muchos años, tengo alma urbana y soy ferviente amante de mi Ciudad de México. Mi app favorita es Instagram, porque amo guardar y compartir muchos de los lugares donde me gusta ir a leer, tomar café, comer y hacer compras. En sí, mucho de la arquitectura y sus tendencias es un orgullo para nosotros, y sin duda es uno de los motivos por el que el turismo se hace presente durante todo el año.

En prácticamente todos lados existen este tipo de establecimientos, esos que te atrapan desde la fachada y te hacen estar ahí durante horas o solamente darte el gusto de entrar para hacerte sentir bien, de paso hasta fotografiarlos y compartirlos en tus redes sociales, quieres que todo mundo sepa que lo estás disfrutando al máximo, y eso señores, los diseñadores y los marketeros, lo saben, lo saben.

El interiorismo es parte del producto, una extensión indivisible, algo así como un perfume y el frasco que lo contiene. Estar en un sitio que nos haga sentir a gusto, ese que disfrutas desde que llegas hasta que te vas, es vital para llevarte un buen recuerdo, comprar productos, tal vez aunque no los necesites tanto, y vuelvas y vuelvas también porque el personal es amable, el producto es bueno en verdad, el lugar huele rico, todo tiene que ver.

Al mismo tiempo si hay productos nuevos, con identidad y hasta diferentes a las demás, ayudará a alcanzar el éxito total. Sin embargo, hay lugares que aunque no todo sea color de rosa y que a pesar de que no te tratan bonito, siempre quieres estar ahí, simplemente porque te gusta estar. Un claro ejemplo personal (y espero que no me odien y escupan a mi café cuando vaya de nuevo), es el hermosísimo Flora Caffe en la Ciudad de México. Es uno de los lugares donde más me gusta estar, la decoración, los postres, las tazas, todo, absolutamente todo es rosa o con colores pastel. Te hace sentir como dentro de un jardín de rosas, en un cuento de hadas. A pesar de estar en el mismísimo paraíso, siendo sinceros, el lugar es carísimooooooo, el café no es tan bueno y la atención no es mala, es lo que le sigue.

Pienso que muchas personas vamos porque es tan lindo, que queremos subir y subir fotos a nuestras redes sociales y contarle al mundo dónde estamos y qué obritas de arte llenas de chocolate, glaseado y chochitos de colores nos estamos llevando a la boca, es muy aspiracional, y eso sus dueños, lo saben, así como que nuestras imágenes en el IG les convienen. Es la nueva ola publicitaria gratuita, de boca en boca y casi cien por ciento veraz. Flora Caffe, como muchos otros sitios, es un claro ejemplo de que a pesar de que no es el lugar perfecto te hace sentir bien por estar en un sitio con el que tal vez te identificas, saben por dónde llegarte.

El interiorismo es una herramienta de marketing más, es posible que la más poderosa en un punto de venta en cuanto a comunicación, y que todo negocio debería de tener en cuenta.

El objetivo es crear proxemia en los espacios. Pero para empezar, ¿qué es proxemia y de donde saqué esta palabra nueva en mi vocabulario del pi-ar? Este concepto me lo contó Pedro Ávila, que además de ser arquitecto especializado en interiorismo (quien de paso vale la pena comentar que desde chiquito sabía perfecto a lo que se iba a dedicar, estudió Relaciones Económicas Internacionales y varios diplomados en MKT que le dieron una visión muy amplia y una sensibilidad que lo ha hecho conocer perfectamente la anatomía de las marcas con las que ha trabajado, y la de sus clientes al momento de proponerles el espacio donde van a habitar y los haga sentirse felices). Olvidé decirles que también es especialista en Imagen Pública y acaba de lanzar su propio vino. La proxemia según mi mejor amiga Wikipedia, se refiere al empleo y a la percepción que los seres humanos hacemos de nuestro espacio físico, de nuestra intimidad personal y de cómo y con quién la utilizamos.

Hay que visualizar a las marcas como una persona, hay que estudiarla desde todos los ángulos, y justo es lo que se va a reflejar en su espacio. Un espacio debe proyectar en primera instancia su filosofía de marca y ser congruente en su comunicación. Si eres una marca de lujo, utiliza materiales de primera calidad. Ejemplos hay muchos, solamente hay que voltear a tiendas como Gucci, Alexander McQueen, donde predominan los ambientes muy del tipo dark, y donde todo forma parte de un mismo concepto, el cual te hace identificarlo de inmediato. Muchas otras como Diesel de estilo cien por ciento urbano, tienen sus propias cafeterías en las tiendas, donde te ofrecen desde una pizza, una hamburguesa y vino, cumpliendo con una estrategia enfocada a los cinco sentidos, algo así como “diseño que se come” (palabras mismas de Pedro Ávila), donde los aromas, sonidos y texturas estén perfectamente conectados.

La semana pasada durante Luxurylab Global 2019 con el tema Reshaping Luxury, la reconocida arquitecta Tatiana Bilbao habló también sobre repensar la arquitectura actual, Esta nos debe recordar que estamos en un lugar de interacción, público y democrático. También debe generar una expresión honesta, junto con materiales claros, directos, para que la gente pueda entenderlo y relacionarse.

El diseño interior tiene que entrar por los ojos. Sin embargo, el mensaje y su filosofía debe ser honesta, destacando valores reales y diferenciales reales para ofrecer a los clientes.

Ya hablamos del diseño de interiores de la tienda. No olvidemos que el aparador o escaparate es una manera también muy importante de atraer a los clientes. Varias estrategias en estas tiendas van ligadas cien por ciento a las redes sociales. Les puedo dar el ejemplo de la tienda de joyería Tane en Polanco (CDMX), que aunque tú no tengas intenciones de entrar no vas a poder resistirte al lindo espacio que tienen en su exterior, donde una fila de cactus y un letrero que dice “México Mi Amor”, te hará no resistirte a tomarte una foto y compartirla en tus redes sociales con todo y el hashtag que ahí te dicen que es el oficial, y que sin querer queriendo brinda publicidad gratuita, y que aquí “entre nos”, ayuda a que entren a la tienda y se compren “alguito”.

En conclusión, el interiorismo y los negocios deben estar más que unidos y cortados con la misma tijera. Para tener más clientes, pero sobretodo contentos, un espacio debe contar una historia, crear experiencias, donde lo realmente importante está en los detalles y en la congruencia ligada a la filosofía de la marca. Si a esto le añades una buena estrategia de comunicación integral, habrá un mayor volumen de venta y un branding excepcional.

¡Nos leemos en la próxima columna si Dios, la inspiración, pero sobretodo si mi editor que aunque haga calor a mil grados, él siempre estará vestido de negro, me lo permiten!

Acerca del autor: Diana Alarcón (305 Posts)

Diana Alarcón Elizondo es especialista en el manejo de las Relaciones Públicas. Desde hace 20 años se ha dedicado en llevar a cabo estrategias para el posicionamiento y prestigio de diversas marcas de consumo, tecnología, lujo, estilo de vida entre otras.


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