Generación X vs Millennials en las Relaciones Públicas

Por Diana Alarcón Elizondo
Twitter: @dianapat23

Ay, este mundo de las generaciones y sus personalidades y el cómo se llevan. Que si la Generación X, que si los Centennials, que si los Baby Boomers, que si todos contra todos. Imagínense esta mezcla de naturalezas dentro de un espacio de trabajo durante ocho horas al día.

Primero entendamos quiénes son los miembros de la Generación X y los Millennials: los primeros nacidos entre 1961 y 1981, casi todos tienen vidas activas y equilibradas, muchos dedican la mayoría del tiempo a la cultura, o a la lectura. Pues sí, ya les llegó desde hace tiempo el rollo de la adultez de cualquier manera. Gracias a este equilibrio en sus vidas, muestran una mayor estabilidad, sobre todo en sus empleos y sus familias.

Esta generación de maduritos ha vivido ya muchas épocas, donde vio nacer el Internet, por ejemplo. Hoy en día se muestra activa y comprometida en las organizaciones profesionales y se adapta con facilidad a las nuevas tendencias tecnológicas y también al uso de las redes sociales. La mayoría de ellos, las utiliza para promover sus actividades laborales, fotos de familia y apoyo a organizaciones.

Se toman su tiempo para hacer juntas y son perfeccionistas. En palabras de los Millennials, los alucinan porque mandan mails en lugar de whatsapps (si supieran cuántas veces han salvado vidas y posiciones laborales por tener esa evidencia, lo preferirían). Eso sí, tienden más a la neurosis y a la competencia maquiavélica, privilegian la vida material a la salud física y emocional. Ganar bien es importante y terminan lográndolo en cierta forma o al menos aparentándolo.

Por otro lado, los Millennials, nacidos entre 1982 y 1994 son muy adaptados a la tecnología.

Para ellos la vida virtual es una extensión de la vida real. Pero a diferencia de los Centennials, que eso sí comparten hasta la foto de cuando van al baño, aun los Millennials guardan un poco de privacidad para ellos. Por eso, no dejan la vida en el trabajo y de pronto les importa un bledo seguir las reglas y de pronto son caprichosos. No sé si vieron que sus papás trabajaron muchísimo y no quieren repetir patrones. Son muy creativos, emprendedores e intentan vivir de lo que aman hacer.

Pero por otro lado, la percepción de los Millennials sobre todo por miembros de la Generación X es que son groseros, egoístas, no respetan la autoridad, no quieren mover un dedo y se sienten jefes sin antes merecérselo. No les gusta trabajar en equipo, mandan correos formales porque todo es a través de su teléfono celular lleno de apps para desde ahí trabajar absolutamente todo. Según estudios, duran en sus trabajos un promedio de dos años, por eso muchas empresas han tenido que armar nuevas políticas de fidelización, porque a la primera que les pidas algo, se van a llorar al rincón, te acusan y luego se van a su co-living en la Roma.

En realidad no hay mucha diferencia de edades y hasta de gustos entre los de la Generación X y los Millennials, pero este choque de ideas parecería que es un tiempo abismal. Los antropólogos y psicólogo sociales dicen que ciertas situaciones vivenciales de cada época determinaron este comportamiento. A esto también súmenle sus experiencias personales, personalidad, carácter valores y actitudes en las personas independientemente de la edad, tenemos una extraña mezcla de variaciones y personalidades en cada una de las generaciones. Por lo tanto, un Millennial puede tener algo de Generación X, un Baby Boomer un poco de Centennial y así. Si no me creen, volteen a ver porqué existen los chavorrucos. Aun así, esta segmentación es útil para entender del comportamiento de estos grupos de personas, y resulta práctico para promover una mejor relación entre ellos.

Bueno, ya vimos cómo la personalidad de estas generaciones, ahora dentro de nuestro tema. Ahora agreguemos una dosis de desconocimiento mezcladas con esta suma de egos: un verdadero caos.

A la fecha y en general, nuestra profesión de las Relaciones Públicas es todavía vista como algo banal y no le llegan a entender. Que si es publicidad, que si es solo fiesta, que si es llevar al influencer para que ponga bonito el evento y lo suba a su Instagram, y se les olvida que implica una estrategia completa de comunicación, para que en primera instancia la marca y la compañía sean las protagonistas y se hable de la misma de manera positiva.

Hoy en la estrategia (cuando la hay), todo mundo quiere meter su cuchara (desde el jefe, el de ventas, el de intendencia, el PR, el MKT, el CM y el mensajero), sólo volteemos a ver a nuestro gobierno actual que no sabe para dónde moverse en materia de educación, cultura y sobre todo de seguridad, ahí tenemos varios ejemplos muy recientes. Entonces, ¿qué podemos esperar de las empresas?

Por un lado está bien tener ideas de todos lados pero lo que las empresas no saben es que solo una o dos áreas (la de comunicación), es quien tiene que llevar la batuta de lo que se dice y cómo se dice hacia el exterior.

Desde el punto de vista de una miembro de la Generación X que lleva 22 años dentro de las Relaciones Públicas y que ha visto el nacimiento de la tecnología para hacer más eficaz ahora nuestro trabajo. Les puedo decir que además de pedir bases de datos o contactos a través de las redes sociales o chats de whatsapp, pedir ayuda desmedida sin tener que esforzarte, y muchos ejemplos más los cuales que no terminaría de enumerar, no es el trabajo de un RP. Con estas acciones, ¿dónde empieza tu credibilidad o tu buen nombre como profesional, dónde comienza tu pasión y tu hambre de aprender o de dejarle un enorme proyecto a tu marca liderado por ti?

Para crear nuestros planes de trabajo tratemos de pensar fuera de la caja y por un momento imaginemos un mundo sin redes sociales. Tal vez las necesites para buscar alianzas, pero no te bases solo en ellas para dar resultados, eso no funciona y te ves mal. No digo que estas armas no ayuden, pero apoyarse solo en esto, me parece muy Millennial. Tampoco generalizo, cada generación tiene mucho de bueno.

Hoy gracias a estas facilidades, se está perdiendo la formalidad de una llamada, de una reunión o hasta de un correo electrónico, a muchos este conjunto de personalidades, nos ven raros por mandar minutas y reportes. Nunca han entendido ni entenderán que la formalidad y que las evidencias del trabajo, nunca van a pasar de moda. Jamás pensé hablar como mi madre o mi padre, tal vez la edad me está llegando a mí y a mis colegas de generación. Créanme, todos estamos padeciendo estas situaciones y de pronto los tés de tila y las palmadas en la espalda virtuales entre nosotros, son una caricia al corazón. Nos hace sentir que por lo menos tenemos algo de razón y no estamos solos.

Llámense Baby Boomers, Centennials, Generacion X o Millennials, muchos van a sentirse una mezcla de todos ellos, debemos encontrar tácticas inteligentes para poder lidiar unos con otros. Además, si lo hacemos con respeto y apertura, adaptándonos a cada personalidad, este mundo y en cualquier situación laboral, iría de viento en popa. Debemos encontrar tácticas inteligentes para poder lidiar unos con otros.

Y si de plano no le agarras la onda a esto, búscate un novi@ o amig@ Millennial (o amante, qué caray), seguro te va a costar trabajo al principio, pero estoy segura de que te vas a actualizar en pensamientos, modas, rolas, lugares y no parecer un ancian@, eso te hará ver como un o una chavorruca con dignidad.

A los Millennials les diría lo mismo, búsquense un Generación X, y van a ver que somos maravillosos, que aprenderán mucho de constancia, libros, cultura, y sobre todo de respeto y disciplina, no se van a arrepentir. Inbox y les mando mi teléfono.

¡Nos leemos en la próxima columna si Dios, la inspiración, pero sobre todo si mi editor que estoy segura que se identifica tanto conmigo en esta columna y ya muere por tomarse ese té de tila conmigo y decirme “te entiendo tanto”, me lo permiten!

Acerca del autor: Diana Alarcón (313 Posts)

Diana Alarcón Elizondo es especialista en el manejo de las Relaciones Públicas. Desde hace 20 años se ha dedicado en llevar a cabo estrategias para el posicionamiento y prestigio de diversas marcas de consumo, tecnología, lujo, estilo de vida entre otras.


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