Entre la espada y la pared en Relaciones Públicas

Por Diana Alarcón Elizondo
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@dianapat23

Estamos por terminar el año, y muchos comenzamos a hacer recuento de lo que hicimos y planes o propósitos para el siguiente. Para los que trabajamos en Relaciones públicas no es la excepción, es la hora de analizar qué hicimos bien, qué hicimos mal, qué repetiríamos y qué no. Muchos ya hemos enviado nuestra carta de deseos a nuestro jefe o a nuestros clientes y hasta al mismísimo Santa Claus, para ver si es chicle y pega.

Junto con estos planes de trabajo y esta lista de deseos, también vienen las fiestas y las posadas. A muchos nos toca organizarlas y también de pronto nos toca que nos inviten a echar un ponchecito a gusto, ¡así sí! Aunque les confieso que aunque no sean nuestros eventos, a veces nos encantaría meterles mano, ¿cuándo se nos va a quitar el “yo hubiera hecho esto”, “yo le hubiera echado pasas al ponche y un piquetito”, “hubiera invitado a fulano”, “faltaron los manteles o la música”, etc, etc.

Les voy a contar una historia muy reciente. La semana pasada, uno de los grupos hoteleros más prestigiados de México tiró la casa por la ventana con su tradicional comida de fin de año donde me cuentan que hasta piñata hubo y toda la cosa. Obviamente gran parte de los medios de comunicación que cubren la fuente de turismo y estilo de vida estaban ahí presentes, evento lleno pues. El desafortunado caso vino cuando de entre la multitud de editores que convivían a la vez que disfrutaban de deliciosos manjares que sirvieron en uno de los restaurantes más “fifís” del complejo, se desató de pronto la furia de parte de una “periodista” (más adelante les cuento el por qué de las comillas) que le gritaba a uno de los invitados, sentado junto a ella que la dejara en paz y que era un asqueroso, ante la mirada atónita e incrédula de todos los presentes.

Aquí hay varias cosas que quisiera contarles. Al “compañero de junto” que tuvo “la suerte” de sentarse junto a ella se le conoce entre sus fuentes y se sabe que es incapaz de brincar la barrera del respeto, y mucho menos a una mujer. Imagínense, además estaba en un evento donde todos sus compañeros estaban ahí, así que la posibilidad de exponerse ahí era nula.

El siguiente punto es que según mis confiables fuentes, me cuentan que esta persona llegó acompañada de su mamá, su papá y sus hermanos. Señores, hoy en día, ¿quién va a una cita de trabajo acompañado de toda su familia? ¿O por qué motivo lo haría? Hay algo que muchos periodistas no han terminado de entender, estas reuniones por más sociales que sean, forman parte del trabajo.

Es maravilloso tener muchos amigos editores, reporteros, colaboradores, pero séanlo de la libreta y de la puerta para afuera. Nadie debería de abusar por el poder que tienen de una pluma o por un puesto de trabajo.

El caso de esta señora que al no tener pluma ni peso periodístico armó todo un show con la finalidad de que los encargados de Relaciones Públicas le compensaran el mal momento y toda su familia fuera invitada al festín. Por Dios, no nací ayer.

En este caso, créanme que no me habría gustado estar en los zapatos de la gente encargada de las Relaciones Públicas del complejo hotelero, lo triste es que son personas que supuestamente tienen años de experiencia y no saben que lo primordial en nuestro trabajo es actualizar y limpiar sus bases de datos, que no dejar entrar a cualquiera es básico para que se hable bien de ese evento o de lo que actualmente se encuentra llevando a cabo la compañía. Y bueno, sacando mi parte noble, muchas veces como publirrelacionistas estamos expuestos a todo tipo de casos, donde estar entre espada y la pared es una constante en nuestras vidas diarias.

Desafortunadamente la plaga de “medios piratas” y con eventos como estos donde se les da el paso y son los primeros a los que se les invita, se encuentra en constante crecimiento. Muchos colegas no terminan de entender que tenerlos en nuestros eventos representan una inversión, que al final al no tener resultado, es como tirarse a la basura. Si aún no tienes callo al distinguirlos, tan solo pídeles una identificación de prensa o no les permitas la entrada y a través de su violencia sabrás que no son auténticos periodistas.

Esto sucede justo al mismo tiempo del caso de Karen Espíndola, una chava que el martes de la semana pasada fue reportada como desaparecida, al supuestamente tomar un taxi en el metro General Anaya en la Ciudad de México. Al avisar que el conductor se veía sospechoso, no se volvió a comunicar más con su familia. Después de una ardua movilización en redes sociales donde se captó la atención de todo México, las autoridades se pudieron en marcha tras accionar operativos de localización. Horas después, varios medios de comunicación, dieron a conocer a través de un video, que Karen estuvo de fiesta en un bar, durante el tiempo donde todo mundo se puso a buscarla hasta por debajo de las piedras.

La alerta lanzada por el hermano de Karen tuvo una repercusión enorme en las redes sociales volviéndose tendencia nacional y cubierto por la prensa escrita, el radio y la televisión, algo muy rara vez visto. Es que la violencia contra la mujer en México se ha incrementado en los últimos años (y más en este 2019). Muchas mujeres dicen sentirse más inseguras sobre todo en el transporte público, ahora entenderán mucho más a los papás de Karen.

Las opiniones divididas en contra y a favor de Karen obviamente han sido expuestas en redes sociales. El tema principal es que está bien, pero por cuestiones como estas, es que a la siguiente los usuarios ya no crean que es cierto, algo así como el cuento de “Pedro y el Lobo” (googléenlo porque ya me pasé mucho de caracteres para mi texto semanal) y el que la lucha y la problemática real ante la violencia a la mujer se minimice.

Lo rescatable de este hecho es la unión de los usuarios de las redes sociales. ¿Se imaginan si fuéramos así de unidos para todo? No dejemos de hacerlo, tenemos que resultar siempre una sola voz. ¿Se imaginan si los medios de comunicación le dieran la misma importancia a todos los casos reportados? Tal vez esto ayude a encontrar a tantas y tantas mujeres desaparecidas.

Nos queda claro que después de esta mega movilización para encontrar a Karen, se ha marcado una línea y ahora de sobra ya se sabe que el gobierno de la ciudad tiene las herramientas para actuar todos los días para resolver toooodos los casos de desapariciones y de violencia de genero. Ya no hay pretexto.

Por casos como este y como el de Karen , es que muchos de los movimientos contra la eliminación de la violencia hacia la mujer son cuestionados y severamente criticados. Es muy triste que también muchas mujeres se valgan de estas acciones o de la violencia de género que estamos viviendo en estos tiempos, con el solo hecho de querer victimizarse.

Pongamos cada uno nuestro granito de arena, seamos honestos porque la verdad siempre sale a la luz, siempre. A mis colegas les diría que no desvirtúen nuestra profesión a la que muchos tratamos de cuidar y respetar todos los días. Nos toca ser la parte sensata, elocuente, objetiva, pero sobre todo muy estratégica para nuestras marcas justamente para evitar hechos tan lamentables como el de la fiesta de fin de año en este hotel, y que les apuesto que se seguirá comentando por mucho tiempo más.

¡Nos leemos en la próxima columna si Dios, la inspiración, pero sobre todo si mi editor que debe estar aun con el ojo cuadrado de mis PRAdventures de esta semana, y debe estarse preguntando quién fue el editor que quedó casi con el ojo morado, me lo permiten!

Acerca del autor: Diana Alarcón (316 Posts)

Diana Alarcón Elizondo es especialista en el manejo de las Relaciones Públicas. Desde hace 20 años se ha dedicado en llevar a cabo estrategias para el posicionamiento y prestigio de diversas marcas de consumo, tecnología, lujo, estilo de vida entre otras.


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