Tener una higiene dental inadecuada no solo provoca caries o mal aliento, también puede abrir la puerta a problemas mucho más serios, desde infecciones recurrentes en encías hasta complicaciones cardiovasculares como infartos o accidentes cerebrovasculares.
Uno de los problemas más comunes derivados de una mala higiene dental es la gingivitis, la cual es una inflamación de las encías causada por la acumulación de placa bacteriana. Al inicio puede manifestarse con encías rojas, inflamadas o que sangran al cepillarse. Sin embargo, con el tiempo puede evolucionar a una enfermedad periodontal más grave, afectando no solo los dientes sino también el hueso que los sostiene.
El sarro, por su parte, es la consecuencia de no eliminar adecuadamente la placa dental. Esta capa blanda y pegajosa, compuesta por bacterias, restos de comida y saliva, se mineraliza con el tiempo y se convierte en depósitos duros que se adhieren a los dientes y encías. Una vez que el sarro aparece, ya no puede retirarse con el cepillado convencional, sino mediante una limpieza profesional en el dentista.
Una buena rutina de higiene dental
- Cepillarse al menos dos veces al día
- Usar hilo dental
- Usar enjuague bucal
- Elegir una pasta dental que realmente proteja más allá de lo superficial
Dentobac® contiene Vitamina E, clorhexidina, calcio, aceite de oliva (Olea Europea) y menta inglesa que no sólo refrescan el aliento, sino que también protege las encías, fortalece el esmalte y combate las bacterias responsables de la placa, previniendo el sarro, la gingivitis y otros padecimientos que pueden convertirse en un problema mayor.
Prevenir la gingivitis, las caries y el sarro con una buena higiene diaria no es solo una cuestión dental, es una decisión de bienestar integral. Cada cepillado es una oportunidad para proteger tu sonrisa y también tu corazón, pues lo que sucede en tu boca impacta en todo tu organismo: cuidar tu higiene bucal es cuidar tu salud en su totalidad.
