Por Dr. Zigor Campos
Ginecólogo y vocero de Laboratorios Liomont en Salud Femenina
La longevidad femenina se refiere a la esperanza y calidad de vida de las mujeres a lo largo de su ciclo vital. En el contexto médico actual, no solo se trata de vivir más años, sino de cómo las mujeres están viviendo esos años con salud y bienestar.
La mayor esperanza de vida es otro componente fundamental de la longevidad femenina. Las mujeres viven más años que en generaciones anteriores, pero esto también implica enfrentar nuevos desafíos de salud asociados con el envejecimiento y los cambios hormonales que ocurren después de los 40 años. En este sentido, suplementos como Plenafem Revita de Laboratorios Liomont pueden ser los acompañantes ideóneo para que las mujeres alcancen una salud plena.
En México ha ocurrido un cambio importante: las mujeres ahora deciden ser madres a edades más avanzadas. Los datos del INEGI muestran que mientras las tasas de fertilidad en menores de 30 años se mantienen estables, en mujeres mayores de 40 años estamos viendo las cifras más altas de la historia. Este fenómeno de «postergar la maternidad» refleja que más mujeres priorizan otras esferas antes de formar una familia. Las mujeres están viviendo más y mejor, pero enfrentan nuevos retos de salud relacionados con la edad materna avanzada.

El estilo de vida tiene un impacto directo en cómo envejecemos. Las decisiones diarias son fundamentales:
ALIMENTACIÓN: Una dieta balanceada no es vanidad, es medicina preventiva. Lo ideal es mantenerla permanentemente, no solo antes de un embarazo.
PESO CORPORAL: El sobrepeso y la obesidad aumentan riesgos cardiovasculares y metabólicos. Mantener un peso saludable es fundamental.
HÁBITOS NOCIVOS: Evitar tabaco y alcohol marca la diferencia en longevidad y calidad de vida.
ACTIVIDAD FÍSICA: No se trata de ser atleta, sino de mantener el cuerpo activo constantemente.
Lo interesante es que nuestro estilo de vida puede «activar» o «desactivar» ciertos genes (epigenética), modificando nuestra predisposición a enfermedades. Es como tener interruptores que controlamos con nuestras decisiones diarias.}
El descanso adecuado es crucial porque el cuerpo después de los 40 enfrenta cambios hormonales importantes, y el sueño está íntimamente relacionado con el equilibrio hormonal. Un mal descanso afecta el metabolismo y regulación del peso, el sistema inmunológico, la salud cardiovascular y el equilibrio emocional y manejo del estrés. El sueño de calidad también es vital para que el cuerpo se repare y regenere, procesos cada vez más importantes con la edad.
¿Por qué las mujeres deben suplementarse correctamente después de los 40 años?
La suplementación adecuada después de los 40 años es fundamental para mantener la salud general y se vuelve especialmente importante si se planea un embarazo. El cuerpo en esta etapa tiene necesidades nutricionales específicas que muchas veces no pueden cubrirse únicamente con la alimentación.
El ácido fólico es uno de los suplementos más importantes y debe iniciarse por lo menos tres meses antes de un embarazo planeado, continuando durante toda la gestación. Este nutriente previene defectos del tubo neural en el bebé, malformaciones congénitas graves que afectan el cerebro y la médula espinal. Además, el ácido fólico es esencial para producir células sanas y para la síntesis correcta del ADN, lo que lo convierte en un nutriente fundamental para todas las mujeres, independientemente de si planean embarazarse o no.
El hierro merece especial atención porque su deficiencia causa no solo cansancio y fatiga, sino complicaciones graves como anemia, parto prematuro y bajo peso al nacer en caso de embarazo. Este mineral es vital para funciones musculares y neurológicas, además de ser absolutamente necesario para el transporte de oxígeno en la sangre. Muchas mujeres sufren deficiencia de hierro debido a menstruaciones abundantes, y esta carencia puede pasar desapercibida hasta que se manifiesta en síntomas severos. La suplementación con hierro es particularmente importante en México, donde existe alta prevalencia de anemia en la población femenina.
Los ácidos grasos omega-3, particularmente el DHA y EPA, son fundamentales para el neurodesarrollo fetal y reducen significativamente el riesgo de parto prematuro, llegando hasta un 42% de reducción en partos prematuros tempranos. Se recomiendan dosis de 100 a 200 miligramos diarios durante el embarazo para obtener estos beneficios. Más allá de sus efectos en el embarazo, los omega-3 también protegen la salud cardiovascular, tienen propiedades antiinflamatorias y contribuyen a mantener la función cerebral óptima a lo largo de la vida.
Los micronutrientes múltiples cobran mayor importancia con la edad porque el cuerpo absorbe menos nutrientes conforme envejecemos. Las deficiencias afectan desde la función inmunológica hasta la salud ósea y cardiovascular. Es muy importante adicionar micronutrientes desde el periodo preconcepcional, durante todo el embarazo y la lactancia, ya que estos períodos tienen demandas nutricionales extraordinarias. Una mujer bien nutrida tiene mayores probabilidades de tener un embarazo saludable y un bebé sano, además de recuperarse mejor después del parto y mantener una lactancia exitosa.
Todos estos elementos se encuentran presentes en suplementos como Plenamef Revita de Laboratorios Liomont.
El equilibrio hormonal después de los 40 años es central para la salud femenina por múltiples razones que van más allá de la función reproductiva. Las hormonas son mensajeros químicos que regulan prácticamente todas las funciones del cuerpo, y sus cambios durante esta década tienen consecuencias profundas.
En cuanto a la fertilidad, a partir de los 35 años la calidad de los óvulos comienza a verse afectada. Después de los 37 años, la cantidad disminuye significativamente. Estos cambios no solo reducen las probabilidades de concebir, sino que también aumentan el riesgo de alteraciones cromosómicas en los embarazos que sí ocurren. La reserva ovárica disminuye de manera natural con la edad, y este proceso está directamente controlado por cambios hormonales que no pueden detenerse, aunque sí pueden manejarse adecuadamente.
La salud general también depende críticamente del equilibrio hormonal. Las hormonas regulan el metabolismo, determinando cómo el cuerpo procesa y utiliza la energía. Controlan la distribución de grasa corporal, influyen en la salud ósea previniendo la osteoporosis, y son fundamentales para la salud cardiovascular.
La consulta ginecológica anual es fundamental para la detección temprana de problemas. Durante estas visitas se realizan evaluaciones que pueden identificar riesgos antes de que se conviertan en emergencias. Se detecta diabetes y prediabetes, se evalúa la función tiroidea, se mide y controla la presión arterial, se identifican anemias y deficiencias nutricionales, así como miomas, quistes o irregularidades que podrían pasar desapercibidas.
Además, permite una evaluación integral de riesgos. El médico documenta e identifica factores como sobrepeso y obesidad, antecedentes familiares de enfermedades, condiciones preexistentes que necesitan manejo especial, y síntomas que la paciente podría considerar «normales» pero que en realidad requieren atención médica.
La detección oportuna de cáncer es otro aspecto crucial. La consulta incluye estudios como el Papanicolaou para detectar cáncer cervicouterino, la exploración mamaria clínica, y las indicaciones para mastografía según tu edad y factores de riesgo. La detección temprana es clave porque el cáncer es mucho más tratable y curable en sus etapas iniciales.
El manejo de cambios hormonales también cobra especial importancia después de los 40. Muchas mujeres experimentan irregularidades menstruales, síntomas perimenopáusicos como bochornos, cambios de ánimo y alteraciones del sueño, sangrados abundantes o prolongados, y sequedad vaginal. La consulta ginecológica permite manejar estos síntomas adecuadamente y mantener la calidad de vida.
Si tienes condiciones crónicas o estás en algún tratamiento, el seguimiento regular permite monitorear la efectividad de los medicamentos, ajustar dosis según sea necesario, evaluar efectos secundarios, y coordinar con otros especialistas cuando la situación lo requiera.
En resumen, la consulta ginecológica anual no es un trámite ni un gasto, es una inversión en tu vida. Es el momento de hablar abiertamente sobre tus preocupaciones, hacer preguntas sin pena ni prisa, recibir orientación basada en evidencia científica, detectar problemas cuando aún son manejables, prevenir complicaciones futuras, y cuidar tu salud integral, no solo reproductiva.
Finamente, un aspecto que a menudo se pasa por alto es que la edad paterna también importa. Los hombres también enfrentan riesgos con la edad que impactan la fertilidad y la salud de sus futuros hijos. Conforme avanzan los años, aumentan los problemas de fertilidad, los abortos espontáneos y los potenciales problemas en el neurodesarrollo de los hijos. La paternidad responsable también implica considerar el factor edad.
Existe un concepto fundamental en medicina conocido como los primeros 1000 días. Este período, que abarca desde la concepción hasta los dos años del niño, determina la salud de toda la vida. Lo que sucede durante esta ventana crítica puede influir en el desarrollo de enfermedades crónicas décadas después. Por eso la preparación preconcepcional es fundamental y no debe tomarse a la ligera.
Es importante aclarar que no todo es riesgo. Con cuidado médico adecuado, suplementación correcta y estilo de vida saludable, muchas mujeres mayores de 40 tienen embarazos exitosos y bebés completamente sanos. El conocimiento debe empoderar, no generar miedo. La información sobre riesgos no busca desalentar, sino preparar mejor a las mujeres para tomar decisiones informadas.
