Desde hace algún tiempo la convivencia entre mascotas y tutores ha ganado terreno. En México, más de 80 millones de animales de compañía forman parte de los hogares, de acuerdo con el INEGI. Para esta parte de la población, un perro, gato, tortuga, pez, conejo o cualquier animal de compañía no es solo una presencia afectuosa, sino un vínculo emocional construido con la convivencia diaria. Por ello, cuando llega el momento de la despedida, las festividades —que suelen asociarse con unión, alegría y nostalgia— pueden intensificar la sensación de pérdida.
Adrián Rodríguez-Granada Madrid, General Manager de Pets in the Sky, agencia funeraria para mascotas, lo describe con claridad: “Cuando una mascota se va, no es solo su presencia física lo que extrañamos. Se va una parte de nuestra rutina, de nuestra historia y de nuestra identidad emocional. Honrar ese vínculo, incluso en las fechas más sensibles del año, ayuda a transformar el dolor en gratitud.”
En este contexto, la psicología y la tanatología coinciden en que los cierres de ciclo pueden reabrir emociones que se creían superadas. En el caso específico de diciembre, es común sentir o enfrentar sentimientos que se consideraban resueltos o que habían sido reprimidos inconscientemente.
Cerrar el año desde la gratitud, no desde la ausencia
Desde hace 10 años, Pets in the Sky ha acompañado a miles de familias en momentos profundamente emocionales. Lo que inició en 2015 con una sucursal y un horno crematorio, hoy se ha convertido en un servicio integral con cinco sucursales, ocho hornos ecológicos y más de mil despedidas dignas en promedio cada mes.
A lo largo de esta década, la misma sociedad ha evolucionado en el tema de “festejar” la ausencia de su mascota, por lo que a la despedida digna de aquel ser que se entregó incondicionalmente, se suma a esta época la necesidad de:
- Ritualizar el recuerdo (ofrendas, veladoras, cartas, fotografías).
- Sentirse acompañado emocionalmente.
- Dar sentido a la ausencia en momentos tradicionalmente familiares.
- Honrar la memoria de la mascota como parte del cierre de año.
Las ceremonias, los memoriales, las urnas personalizadas o simplemente un espacio para despedirse con respeto son herramientas que ayudan a integrar el duelo y dar un cierre amoroso al ciclo.
Si bien cada familia vive el duelo de manera distinta, muchas coinciden en que despedir con dignidad a su mascota se convierte en un acto que atenúa el dolor, fortaleciendo el recuerdo.
Los especialistas recomiendan permitirse:
- Recordar sin culpa.
- Hablar del animal de compañía con libertad.
- Involucrar a los niños en rituales simbólicos (un dibujo, una carta, una flor).
- Honrar la memoria como parte de la vida familiar.
Porque aunque la ausencia se sienta probablemente más fuerte durante las fiestas decembrinas, también se vuelve más visible el amor que esa mascota dejó sembrado.
