Por Diana Alarcón Elizondo
IG: @lamaladelcuento23
Hacer mucho ruido, brillar intensamente y retirarse. En el vertiginoso mundo del PR, las estrategias de corto alcance pueden ser la gloria o el olvido de un lanzamiento. Hoy analizamos sus luces y sombras.
En la comunicación estratégica, existe una tentación constante: el «One Shot». Esta táctica, que busca alcanzar la máxima visibilidad en el menor tiempo posible, es el equivalente a un fuego artificial. Su éxito depende de un factor implacable: la novedad. Sin embargo, en un ecosistema digital que devora tendencias en segundos, ¿sigue siendo efectivo apostar todo a una sola carta?
Hoy en 2026 aún ni muchos estrategas de comunicación, ni las marcas han comprendido que un one shot es como ir una vez al mes al gimnasio: te sientes bien un momento, te reencuentras con tus amigos fi, lo subes a tus redes (porque si no lo hacesn no cuenta), y luego te vas, se corta la constancia, por mucho que hayas avanzado ese día, lo mismo pasa con el PR.
Los candidatos ideales para el «tiro único»
Una campaña one shot es una herramienta de precisión. Es la opción ganadora cuando el objetivo es «iluminar» lo que hasta ayer estaba oculto. Es agresiva, asertiva y contundente. Pero, ¿quiénes deberían usarla?
- Lanzamientos disruptivos: Un nuevo producto, una app o un servicio que no existía.
- Hitos corporativos: El nombramiento de un CEO de alto perfil o la apertura de una nueva unidad de negocio.
- Eventos estacionales: Una pop-up store o un festival que tiene fecha de caducidad inmediata.
El error más común aquí no es la estrategia, sino el timing. Si dejas pasar semanas desde que el producto está listo hasta que decides comunicarlo, la novedad muere antes de nacer. El one shot se alimenta de la primicia; si no llegas primero, no llegas.
La trampa del impacto efímero
No todo lo que brilla es posicionamiento. El gran «pero» de las campañas breves es su naturaleza evanescente. Si una marca lanza un electrodoméstico innovador, el one shot logrará que los medios hablen de sus materiales, su precio y su diseño. Es una victoria en visibilidad masiva.
Pero, ¿qué pasa el día después? Si el objetivo es que el consumidor confíe en la metodología de la empresa, comparta sus valores y la considere un referente del sector, un solo tiro no bastará. Aquí es donde la campaña extendida entra en juego. El engagement y el top of mind se construyen con goteo constante, no con un manguerazo de agua.
Mitos y realidades: La «Tercera Campana»
Es momento de derribar un mito peligroso: el PR no es una máquina de ventas directa. Si esperas duplicar tu facturación mañana solo por una nota de prensa, tus expectativas necesitan un ajuste de realidad.
La prensa debe entenderse como una «tercera campaña». Es una voz calificada y externa que respalda tu propuesta. Cuando un medio habla de ti, no eres tú elogiándote a ti mismo; es un tercero validando tu relevancia. Ese respaldo es el que inclina la balanza cuando el cliente debe elegir entre tú y la competencia.
¿Cuál es la dosis correcta?
La respuesta no es elegir entre una u otra, sino saber orquestarlas. Lo ideal suele ser una estrategia paralela:
- El One Shot para generar el impacto inicial y romper el hielo del mercado.
- La Campaña de Sostenimiento para alimentar el propósito de marca y generar autoridad a largo plazo, y pues sí, para todo esto se necesita un presupuesto destinado
La conclusión es clara: No te dejes guiar por fórmulas genéricas. En comunicación, el método debe dictarlo la necesidad. Si tienes algo genuinamente nuevo, dispara rápido y con fuerza. Si quieres quedarte en la mente de tu audiencia, prepárate para una maratón, no para un sprint, y trata de no hacer one shot, y si lo haces, te pido que no sea solo por un mes, hay muchas campañas que comienzan a ver frutos a veces a partir de los tres meses, métanse en la cabeza de nuevo, el PR no hace magia ni ventas así como así, tampoco es una venta de jitomates, es parte del paraguas de comunicación de la compañía
Nos leemos en la próxima columna si Dios, la inspiración, pero sobre todo si mi editor que de pronto debe sentir esta frustración que solo los comunicólogos tenemos, al pasar por situaciones como estas!
